En el discurso que dio en la sesión solemne por las fiestas de Quito, el pasado domingo, el presidente Rafael Correa, reiteró que enviará nuevamente a la Asamblea las leyes de Herencias y Plusvalía, que presentó en junio pasado y que retiró por las protestas que causaron.

El mandatario no dio fecha ni detalles del contenido, pero insistió en que su objetivo es generar una correcta “distribución de la riqueza y cortar fuentes ilegítimas de riqueza”; además de cortar “formas generalizadas de evasión”, como la creación de fideicomisos o fundaciones en el extranjero, o el subregistro del valor de los bienes para pagar menos impuestos prediales.

Correa recordó que durante los diálogos nacionales impulsados primero por la Senplades y luego por el Ministerio Coordinador de Desarrollo Social se han recogido importantes sugerencias para las normas; agregó que le gustaría escuchar más opiniones de alcaldes sobre la plusvalía.

El anuncio generó descontento en el sector privado. Roberto Aspiazu, director ejecutivo del Comité Empresarial Ecuatoriano, dice que las declaraciones los “ha tomado por sorpresa”. “Pensamos que en este momento hay otras prioridades de gestión de Gobierno que estar pensando en un par de proyectos que en su momento ocasionaron una reacción muy dura en contra”, dijo.

Por su parte, Francisco Alarcón, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, expresó que es lamentable que se vuelva a hablar de estas leyes, especialmente “cuando la economía está pasando por un momento difícil”. Refirió que “en los momentos que más estimulada tiene que estar la producción se vuelve a hablar de leyes que desincentivan los motivos más íntimos por los que se arriesga en inversiones”.

También hubo reacciones de los sectores políticos. El dirigente de CREO, Guillermo Lasso, indicó que la intención de Correa “es una necedad que atenta a la tranquilidad de las familias ecuatorianas, genera inestabilidad en la economía creando incertidumbre, produce un nuevo golpe a la inversión que afecta la creación de empleo...”. Remarcó que esos proyectos son “un impuesto a los sueños de prosperidad”. (I)