El ajetreo se vive en todo el Mall El Fortín. Obreros cargan sacos, pulen pisos, limpian parqueaderos con escobas y agua, pintan fachadas de locales y colocan letreros. Adentro, los empleados ubican los productos en su lugar, arreglan los puestos y hasta se capacitan en atención al cliente. Casi todo está listo para la esperada apertura.











