La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) impulsa una iniciativa que podría marcar un cambio estructural en la operación aeroportuaria mundial: poner fin a la separación física entre vuelos domésticos e internacionales. Según el organismo, esta medida permitiría optimizar el uso de infraestructura, reducir costos y mejorar la experiencia de los pasajeros.
Durante años, regulaciones y limitaciones tecnológicas han obligado a los aeropuertos a segmentar ambos tipos de tráfico, generando duplicación de instalaciones, mayores gastos operativos y una subutilización de la capacidad disponible. En un contexto de ajustes económicos y alta demanda, la eficiencia en el uso de los espacios se ha vuelto prioritaria para la industria.
La propuesta de IATA se basa en la implementación de sistemas de identificación digital biométrica, que permitirían mantener los controles requeridos sin necesidad de separar físicamente los flujos de pasajeros.
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“Los requisitos normativos y las limitaciones tecnológicas han obligado a separar físicamente los flujos de pasajeros nacionales e internacionales en muchos aeropuertos. Esto ya no es necesario”, afirmó Nick Careen, vicepresidente sénior de Operaciones, Seguridad y Protección de IATA, en diciembre de 2025.
De acuerdo con el organismo, los beneficios abarcan a toda la cadena de valor. Para los pasajeros, se traducirían en trayectos más cortos dentro de las terminales, conexiones más ágiles y menos controles repetitivos, lo que podría reducir los tiempos de tránsito hasta en un 20 %.
En el caso de los aeropuertos, la eliminación de la segregación permitiría un uso más eficiente de las terminales, evitando duplicaciones y reduciendo en aproximadamente un 11 % los costos asociados al personal y servicios. Además, los espacios comerciales, como tiendas y locales de comida, podrían beneficiarse de un flujo constante de usuarios.
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Para las autoridades estatales, la digitalización facilitaría la optimización del personal destinado a controles migratorios y de seguridad, manteniendo estándares similares a los aplicados en algunos aeropuertos de Estados Unidos, donde los procesos de salida ya operan con esquemas unificados.
La IATA también destaca un impacto positivo en el medioambiente. La consolidación de flujos de pasajeros permitiría disminuir el consumo energético y las emisiones asociadas a la operación aeroportuaria, así como reducir la necesidad de nuevas construcciones.
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La propuesta se perfila como una alternativa para modernizar la gestión aeroportuaria global, en momentos en que la industria aérea busca mayor eficiencia sin comprometer la seguridad. (I)





