No es un largo trayecto y la carretera se mantiene en buen estado. Capto la helada brisa, escucho las piedras del río y admiro las grandes montañas cuando llego a Cuenca desde Guayaquil. No suelo viajar con frecuencia a esta hermosa ciudad que para mí es una de las mejores de Ecuador, sin embargo, cuando me comentaron de este plan me precipité a esta aventura a tres horas y media de distancia.

El terreno, sorprendentemente amplio y lleno de áreas verdes, contrastó con mis expectativas. Muchos salones y oficinas rodean este lugar, sin embargo, hay uno que destaca y es la gran y esperada cava. Antes de entrar nos ofrecieron un canelazo, típica bebida cuencana, pero en vez de aguardiente el canelazo tenía ron. Ese trago ardiente fue lo suficiente para darme abrigo y entonarme para lo que se venía: un tour personalizado por la cava del ron San Miguel.

La entrada de la Cava San Miguel. Foto: El Universo

Los detalles se notan desde las antigüedades que decoran el gran salón, que recuerdan las primeras producciones de ron en su anterior localidad en Uzhupud, un cuadro que retrata la quema de caña da a conocer los primeros procesos y un altar del arcángel San Miguel, el gran protagonista de esta línea de bebidas, se pronuncia en la entrada.

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No es nuevo que este arcángel es una figura importante para esta histórica ciudad, la razón principal por la que bautizaron a esta bebida de caña así. Ya son 71 años desde que producen ron y produciendo licor llevan desde 1981.

El cuarto es oscuro y la luz es tenue, se siente que es un espacio acogedor desde el inicio, sin embargo, la razón para este tono es otro: la luz y el calor aceleran la oxidación en general de todas las bebidas alcohólicas.

Las barricas de ron San Miguel. Foto: El Universo

En el subterráneo se encuentra la magnífica cava, donde sigue el recorrido. Numerosas barricas llenan el cuarto. Unas son pequeñas, otras tan grandes que pueden albergar a un grupo entero de personas. Desde la entrada, los olores a anís, frutos secos, vainilla y canela llegaron a mi nariz que inmediatamente percibió el olor a ron con un toque dulce. Existe una razón para ello: el ron, al ser guardado en estas barricas de roble, capta todas las esencias de esta madera y las refleja en su olor y también en su sabor.

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Pasando a otro salón espera una cata con distintos tipos de ron con maridaje de chocolate amargo. Ir en grupo hace esta experiencia más amena. Según Renatta García, vocera de la cava, la mayoría de turistas son de Guayaquil, quienes buscan una experiencia divertida que mezcle conocimiento con licor. Entre los rones a probar se encuentran el Don Miguel Oloroso y el Pedro Ximénez, los nuevos espirituosos de la marca que lograron las más altas calificaciones internacionales al tener diez años de añejamiento en barricas de roble americano, exbourbon, y un acabado de mínimo seis meses de añejamiento a 2.538 metros sobre el nivel del mar.

Degustación de siete tipos de ron. Foto: El Universo

Como el recorrido dura alrededor de una hora y media, queda tiempo para visitar otros rincones de la ciudad. Por la tarde la Catedral de la Inmaculada Concepción: es imprescindible visitar la majestuosa catedral, un ícono de Cuenca. Puede subir a las torres para disfrutar de una vista panorámica de la ciudad.

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Parque Calderón: este hermoso parque es el corazón de Cuenca y un lugar ideal para relajarse y observar la vida local. También puede visitar la iglesia de San Sebastián.

Museo Pumapungo: este museo arqueológico presenta la rica historia de la región, con exhibiciones de artefactos incas y una reconstrucción de una antigua ciudad inca.

Si le gusta sumergirse en la cultura puede invitar a su grupo al Museo de la Cultura Cañari: aprenda sobre la cultura indígena cañari, que precedió a la llegada de los españoles a la región. El museo muestra artefactos y costumbres cañaris. El mercado 10 de Agosto: explore este animado mercado para experimentar la vida cotidiana de Cuenca. Aquí encontrará artesanías, productos locales y deliciosa comida.

La gastronomía cuencana es deliciosa. Desde la pandemia han abierto varios restaurantes de cocina local, donde ofertan desde locro de papa, hasta el cuy asado y el hornado. Cuenca es famosa también por su chocolate. Visite una chocolatería local y deguste algunos de los mejores chocolates del Ecuador.

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La vida nocturna en Cuenca es muy movida, principalmente en el centro histórico. Algo que distingue a esta ciudad son los rooftops o terrazas adecuadas a restaurantes o bares que con música en vivo y calefactores forman un ambiente acogedor y divertido por las noches. La vista a la Catedral es incomparable y pasear por las calles coloniales es refrescante.

Para el recorrido de la cava San Miguel se puede contactar a la organización en su cuenta de Instagram, al correo centurcava@grupolosandes.com.ec o a los números 238-5666/+593-098-862-8426, y tiene un costo de $ 10 el ingreso al atractivo, tour guiado y la cata de rones. (E)