En una cafetería de Tokio, Michio Imai saluda a un cliente, pero no en persona. Él está a cientos de kilómetros de allí, controlando a un robot camarero como parte de un experimento sobre empleo inclusivo.
Publicidad
Algunos operadores están aquejados de esclerosis lateral amiotrófica y envían señales a los robots con el movimiento de sus ojos sobre un panel digital adaptado


Publicidad
En una cafetería de Tokio, Michio Imai saluda a un cliente, pero no en persona. Él está a cientos de kilómetros de allí, controlando a un robot camarero como parte de un experimento sobre empleo inclusivo.