Mientras la transformación digital continúa creciendo, los riesgos asociados al manejo de datos también se multiplican. Empresas y usuarios enfrentan cada vez más casos de estafas en línea, robo de información, entre otros delitos informáticos.
Alejandro Varas, experto en ciberseguridad, aseguró que en las últimas semanas se han registrado cuatro filtraciones de información en Ecuador y alertó que “la gente no le está prestando mucha atención”.
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“El problema con las filtraciones en la actualidad es que ni la ciudadanía ni las instituciones afectadas tienen la capacidad de reaccionar y resolver esto de manera inmediata y definitiva”, afirmó.
Varas señaló que los delitos más comunes son aquellos dirigidos directamente contra los usuarios, especialmente mediante phishing, smishing y otras modalidades de engaño digital. “Atacan a los ciudadanos justamente con la intención de aprovecharse del desconocimiento y de la ingenuidad”, explicó.
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Añadió que el avance de la inteligencia artificial (IA) ha complicado aún más la detección de fraudes. “Ahora también con el uso de la inteligencia artificial es cada vez más difícil detectar qué es real y qué no”, dijo.
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El especialista señaló que las filtraciones de datos en entidades públicas y privadas facilitan que los ciberdelincuentes accedan a información personal de los ciudadanos para cometer fraudes, suplantación de identidad y robo de datos bancarios.
“Una vez que un ciberdelincuente ataca una institución, utiliza información de los ciudadanos para tratar de acceder a correos electrónicos, cuentas bancarias y redes sociales”, indicó.
Sobre las billeteras digitales, Varas aclaró que ninguna plataforma es completamente segura. “No hay plataforma 100 % segura, sino que no ha sido vulnerada lo suficiente”, afirmó. Explicó que tecnologías de pago por proximidad también pueden ser explotadas para simular transacciones o cometer fraudes.
Por su parte, el experto en seguridad John Garaycoa comentó que el fraude en línea es actualmente uno de los delitos más frecuentes en Ecuador. “Debemos cuidarnos de estafas a través de correos electrónicos, redes sociales y la información bancaria que ponemos al comprar algo en Internet”, señaló.
Garaycoa indicó que el phishing sigue siendo una de las principales amenazas porque los delincuentes se hacen pasar por entidades legítimas para obtener información confidencial. “Generalmente se realiza a través de correos electrónicos, mensajes de texto o sitios web falsos que imitan a plataformas oficiales”, explicó.
Entre las modalidades más comunes de estos delitos, mencionó los correos electrónicos falsos y las llamadas telefónicas fraudulentas, en las que los atacantes se hacen pasar por representantes bancarios para solicitar datos personales o acceder a cuentas bancarias.
Los especialistas coinciden en que las señales de alerta suelen repetirse. Varas explicó que los delincuentes apelan a la urgencia para presionar a las víctimas. “Cualquier mensaje que venga con una intención de desarrollar urgencia o apuro hace que caigas más rápido en una trampa”, afirmó.
Puso como ejemplo los mensajes que advierten sobre el supuesto bloqueo de cuentas bancarias si el usuario no actualiza sus datos. “Esa sensación de urgencia es parte de la ingeniería social”, señaló.
Garaycoa agregó que errores ortográficos, enlaces sospechosos y mensajes que exigen respuestas inmediatas son otros indicios frecuentes de fraude. Además, advirtió que muchos usuarios siguen utilizando contraseñas débiles o repiten las mismas claves en diferentes plataformas, lo que aumenta el riesgo de que varias cuentas sean comprometidas al mismo tiempo.
Respecto a los grupos más vulnerables, Varas señaló que tradicionalmente se considera a los adultos mayores como las principales víctimas, aunque advirtió que el problema se ha generalizado por la falta de educación digital.
“En Ecuador no hay suficiente cultura como para demostrar que los jóvenes están más preparados para evitar ese tipo de amenazas”, dijo.
Ambos expertos recomendaron evitar el uso de redes WiFi públicas para realizar transacciones financieras. “Absolutamente no recomiendo que se utilicen redes públicas para transferencias bancarias o acceso a plataformas con contenido sensible”, sostuvo Varas.
Garaycoa explicó que estas redes pueden carecer de cifrado y facilitar el robo de credenciales o la distribución de malware. Por ello recomendó usar conexiones seguras y, de ser necesario, redes privadas virtuales (VPN).
En caso de ser víctima de un ciberdelito, los expertos aconsejan actuar de inmediato: cambiar contraseñas, revisar movimientos bancarios y recopilar evidencias como capturas de pantalla, correos electrónicos o mensajes sospechosos.
Varas señaló que las víctimas pueden presentar denuncias ante la Función Judicial y recordó que el Ministerio del Interior cuenta con una unidad especializada en ciberdelitos. Además, insistió en que la protección digital no puede depender únicamente del Estado o las empresas. “Los ciudadanos también tenemos el derecho a defendernos digitalmente y proteger nuestra privacidad”, concluyó.
Recomendaciones para evitar fraudes y proteger datos
- Activar la autenticación en dos pasos para proteger cuentas y plataformas digitales.
- Utilizar contraseñas seguras, largas y diferentes para cada servicio.
- Habilitar alertas bancarias para detectar movimientos sospechosos.
- Evitar compartir datos personales o financieros por mensajes, correos o llamadas telefónicas.
- No ingresar información sensible en enlaces o sitios web sospechosos.
(I)