Un equipo de investigadores japoneses presentó un prototipo de chip inalámbrico capaz de operar en entornos extremos de radiación, una innovación que podría resolver limitaciones técnicas que durante décadas han impedido el uso efectivo de redes WiFi en instalaciones nucleares dañadas.
El dispositivo, desarrollado por el Instituto de Ciencias de Tokio, puede soportar hasta 500 kilograys de radiación —unas 1.000 veces más que el umbral en el que los semiconductores convencionales comienzan a fallar—, lo que permitiría mantener comunicaciones estables en áreas donde la electrónica tradicional queda inutilizada.
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La tecnología apunta a facilitar las tareas de monitoreo y desmantelamiento en entornos altamente contaminados, como la planta de Fukushima Daiichi, afectada tras el Accidente nuclear de Fukushima Daiichi, cuyo 15 aniversario se cumple en 2026. Desde entonces, las labores de cierre han enfrentado obstáculos por la radiación residual, el deterioro estructural y las restricciones al tiempo de exposición de los trabajadores.
Ante estas limitaciones, gran parte de las operaciones dependen de robots y drones, cuyos sistemas suelen requerir conexiones por cable Ethernet. Aunque estables, estos enlaces resultan complejos de mantener y pueden interferir con las labores en terreno, reduciendo la eficiencia y elevando los riesgos operativos.
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El nuevo chip propone una alternativa completamente inalámbrica. En pruebas, el prototipo —fabricado con materiales de silicio diseñados para resistir la radiación— mostró un rendimiento estable incluso tras exposición prolongada. Para lograrlo, los investigadores redujeron la cantidad de transistores y aumentaron su tamaño, minimizando la acumulación de impurezas que degradan el funcionamiento en condiciones extremas.
El diseño incorpora además amplificadores de bajo ruido y de ganancia variable, lo que permite mejorar la recepción de señales débiles y ajustar su potencia según las condiciones del entorno. Según el equipo, el rendimiento es comparable al de receptores convencionales, lo que facilitaría su integración en equipos ya utilizados en operaciones remotas.
Los resultados fueron presentados el mes pasado en la Conferencia Internacional de Circuitos de Estado Sólido de la IEEE, donde los investigadores señalaron que el siguiente paso será desarrollar un sistema completo capaz de transmitir y recibir señales en estos entornos, un desafío mayor debido a la mayor vulnerabilidad de los transmisores frente a la radiación.
Más allá del ámbito nuclear, los científicos apuntan que esta tecnología podría tener aplicaciones en exploración espacial o en investigación de fusión, donde los dispositivos también deben operar bajo condiciones extremas. (I)