Este lunes Epic Games, el creador de Fortnite, expuso sus argumentos iniciales contra Apple en un tribunal de California, donde quiere demostrar que el gigante tecnológico tiene un monopolio sobre las aplicaciones móviles que perjudica a todo ese mercado, a la innovación y a los usuarios.

“Vamos a demostrar, sin ambigüedad, que Apple ejerce un monopolio”, dijo la abogada de Epic, Katherine Forrest, en los comentarios de apertura del proceso.

El caso es seguido de cerca por toda la industria tecnológica por su peso en el funcionamiento de las plataformas dominantes, a las que Epic acusó de ser “jardines amurallados”.

La metáfora hace referencia a los ecosistemas construidos y controlados por los gigantes tecnológicos, donde ellos pueden establecer las reglas, priorizar sus propios productos y captar a usuarios y desarrolladores, que no tienen más alternativa que aceptar las condiciones si quieren acceder a este mercado.

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“La flor más común en este jardín amurallado es la venus atrapamoscas”, dijo Forrest, aludiendo a una planta carnívora. Sin este abuso de posición dominante, “Epic brindaría más innovación y mejores precios a los consumidores”, agregó la abogada.

La abogada de Apple, Karen Dunn, abrió su defensa respondiendo que la demanda de Epic es parte de una “guerra autoproclamada contra las tarifas de las plataformas móviles” que desafía la ley y los hechos.

Apple es tan monopolio como una tienda de abarrotes que vende una amplia gama de productos, compitiendo con otras tiendas, sostuvo Dunn, señalando que la gente puede jugar juegos de Epic en múltiples plataformas que incluyen consolas, computadoras personales y teléfonos inteligentes fabricados por rivales de Apple.

“Apple no creó un ecosistema seguro e integrado para mantener alejada a la gente, lo hizo para poder invitar a desarrolladores, sin comprometer la privacidad, confiabilidad y calidad que querían los consumidores”, dijo la letrada.

Si se impone la visión de Epic, dijo Dunn, “el resultado para los consumidores y desarrolladores será menos seguridad, menos privacidad, menos confiabilidad, menos calidad, menos opciones. Todas las cosas que las leyes antimonopolio buscan proteger”.

La jueza Yvonne González Rogers escuchó a los abogados de ambos grupos, y también oirá los testimonios presenciales de sus jefes, Tim Cook (Apple) y Tim Sweeney (Epic Games), así como con otros testigos en Oakland, una ciudad cercana a San Francisco.

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Todo comenzó el verano boreal pasado, cuando Epic Games ofreció a sus jugadores comprar la moneda virtual de Fortnite más barata si pasaban directamente por su sistema de pago, y no por el de Apple, que cobra una comisión del 30% por estas transacciones.

Apple eliminó inmediatamente el juego de la App Store, su tienda de aplicaciones, imprescindible en iPhones y iPads para descargar aplicaciones.

Los fans del juego de “battle royale” (videojuego de supervivencia en primera persona) que solo tienen dispositivos móviles de Apple no han tenido acceso a actualizaciones desde entonces.

Entonces Epic Games presentó una demanda contra el grupo californiano por abuso de posición dominante, y este asegura que el creador de Fortnite solo intenta aumentar sus ingresos.

Apple ha argumentado durante años que su comisión de entre 15% y 30% sobre las ventas realizadas a través de la App Store se encuentra en un nivel estándar y sirve para garantizar el correcto funcionamiento y la seguridad de la plataforma.

“Futuro de la informática móvil”

Con apelaciones y recursos, la batalla legal podría durar años. Pero también podría influir en el debate actual sobre la ley de competencia.

Otras compañías, incluidos los servicios de streaming de música Deezer y Spotify, comparten el punto de vista de Epic y querrían acceder más fácilmente a este mercado de al menos 1.000 millones de personas.

Varios reguladores antimonopolio de Estados Unidos están investigando las prácticas de Apple, así como las de la plataforma de comercio en línea Amazon.

Y el viernes, la Unión Europea, a propósito de una demanda de Spotify, estimó que el fabricante del iPhone “distorsiona la competencia” para desbancar a sus rivales, en particular gracias a comisiones “muy altas” de las que están exentas de facto sus propias aplicaciones.

En Android, el sistema operativo de Google, ampliamente predominante en los teléfonos inteligentes, la tienda de aplicaciones funciona de manera similar, con una diferencia importante: se permiten otras plataformas de descarga.

La demanda “aborda un acuerdo contractual específico sobre las compras en las aplicaciones, desde la perspectiva antimonopolio. Pero la verdadera pregunta, para mí, es: ¿realmente queremos un ecosistema en el que todas las aplicaciones tengan que pasar por la misma puerta, que es controlada por el desarrollador de los dispositivos y del sistema operativo móvil?”, cuestiona Erik Stallman, profesor de derecho en la Universidad de Berkeley.

“Es el futuro de la informática móvil el que está en juego”, añadió Stallman. (I)