Un proyecto de ley en el estado de Rhode Island, en Estados Unidos, plantea cambios significativos en el uso de cajas de autopago en supermercados, con el objetivo de regular su expansión y aumentar la presencia de trabajadores en las áreas de cobro. La medida, aún en debate, podría modificar la forma en que los consumidores realizan sus compras.
Las iniciativas legislativas establecen que los comercios deberán reducir el número de kioscos de autopago operativos y asignar al menos un empleado por cada dos estaciones. Además, se propone un límite máximo de ocho cajas automáticas funcionando simultáneamente, junto con la obligación de mantener líneas de atención tradicionales con cajeros.
El proyecto también contempla sanciones económicas para los establecimientos que incumplan las normas. Las multas se calcularían en función del salario más alto de los empleados por hora en el sector minorista, lo que podría representar pagos diarios superiores a los 100 dólares por cada infracción.
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Empresas del sector, como Aldi, utilizan actualmente sistemas de autopago combinados con personal que cumple múltiples funciones. Sin embargo, los legisladores argumentan que la regulación busca proteger empleos de nivel inicial y garantizar asistencia directa a los clientes durante el proceso de compra.
La propuesta ha generado críticas dentro de la industria. Representantes del sector advierten que limitar las cajas automáticas podría ralentizar el servicio, especialmente en compras pequeñas, donde estos sistemas funcionan como “líneas rápidas” para reducir filas y tiempos de espera.
El debate se extiende a otros estados y cadenas comerciales. Compañías como Walmart y Kroger también enfrentan posibles regulaciones que implicarían cambios en su operación. (I)




