Carros autónomos que solo necesitan que el conductor indique el destino para que el automóvil se ocupe de todo lo demás ya no son un tema solo visto en la ciencia ficción.

Un auto que elige la mejor ruta para evitar el tráfico, que no sobrepasa los límites de velocidad y que siempre está cerca y libre para el usuario es lo que proponen los nuevos carros inteligentes que van tomándose las carreteras del mundo. Y no solo es energéticamente eficiente, sino que sus materiales son reciclables y totalmente libres de emisiones. La huella medioambiental será prácticamente nula; el gran reto estará en la gestión de las baterías que vayan terminando su vida útil.

El estudio “Sector automoción”, realizado por EAE Business School, da cuenta y razón sobre el impacto ambiental y económico que los carros híbridos y eléctricos traerán al sector durante los próximos años. “El automóvil evolucionará hasta convertirse en una plataforma tecnológica, dotada de los más avanzados recursos que irán asociados a aspectos que van más allá de la conducción”, aseguró Eduardo Irastorza, profesor de EAE Business School y autor del estudio.

En la actualidad, solo hay 10 millones de vehículos eléctricos en circulación a escala mundial, pero se estima que para 2030 la cifra superará los 100 millones. En 2050 se espera un gran incremento, superando el 70 % de cuota de mercado de este tipo de automóviles.

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En 2030, un 70 % de los coches estará conectado en Europa y en EE. UU. En China será el 100 %

En Ecuador, la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade) afirma que en Pichincha hay 144 unidades particulares, y desde el 2015 hasta julio de este año se han comercializado alrededor de 650 vehículos eléctricos.

Según Aeade, en el país hay cinco marcas que registran importaciones de vehículos eléctricos: Dayang, Kia, BYD, Renault y BMW. Estas marcas vendieron, entre el 2017 y 2019, 356 unidades, la mayoría en el segmento de vehículos. Después están los SUV y buses. Las tres provincias donde más se han colocado vehículos eléctricos son Guayas (71,84 %), Pichincha (11,65 %) y Galápagos (10,68 %).

La caída del sector del automóvil se refleja a nivel mundial como consecuencia de la crisis derivada del COVID-19 y su dificultad para recuperar las cifras antes de la pandemia, que se estima para dentro de tres años.

“El modelo actual de sostenibilidad no es sostenible, ni energética, económica, ecológica y operativamente. La recuperación del sector se debe plantear a partir de conceptos como la sostenibilidad, la movilidad o la digitalización”, enfatizó Irastorza.

En la actualidad, solo hay 10 millones de vehículos eléctricos en circulación a escala mundial, pero se estima que para 2030 la cifra superará los 100 millones.

Según un estudio de PwC en Europa, el 95 % de los autos nuevos que se matriculen en 2030 serán eléctricos (55 %) o híbridos (40 %). Sin embargo, todavía una mayoría del estocaje de vehículos (cerca del 80 %) seguirá siendo de combustión, aunque irá desapareciendo progresivamente.

El informe señala, además, que la transición hacia un mercado de movilidad libre de emisiones será imposible sin la electrificación del parque móvil, que, además, se alimentaría de fuentes de energía renovables.

“En el futuro todos los agentes del sector deberán afrontar un profundo periodo de transformación y, por ejemplo, no podrán centrar sus modelos de negocio solo en los procesos de producción y venta; y tendrán que orientarlos, también, hacia los distintos tipos de usos y a todo el ciclo de vida del auto”, afirma Manuel Díaz, socio responsable del sector de Automoción en PwC. (I)