La tripulación de la misión Artemis II se encuentra este miércoles 8 de abril en pleno trayecto de regreso hacia la Tierra, tras haber abandonado la órbita lunar el día anterior a bordo de la nave Orión.

Durante el octavo día de vuelo, los cuatro astronautas concentran sus actividades en dos demostraciones fundamentales para futuras misiones de espacio profundo.

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En primer lugar, evaluarán su capacidad para protegerse ante eventos de alta radiación, como las erupciones solares. Para ello, utilizarán los suministros y equipos de la cápsula con el objetivo de construir un refugio improvisado, mientras recopilan datos sobre los niveles de radiación en el interior de la nave, uno de los principales desafíos para misiones tripuladas más allá de la órbita terrestre.

Al cierre de la jornada, la tripulación pondrá a prueba el pilotaje manual de Orión mediante una serie de maniobras. Entre ellas, deberán alinear objetivos a través de las ventanas de la cápsula, orientar la nave con la cola hacia el Sol y comparar distintos modos de control de actitud, tanto de tres como de seis grados de libertad.

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Estas pruebas se producen un día después de que los astronautas ejecutaran con éxito la maniobra de corrección de trayectoria de retorno (RTCB), una operación clave para ajustar con precisión el camino de regreso.

Según la NASA, el encendido de motores se realizó sin contratiempos a las 8:03 a.m. (hora del este de EE.UU.), marcando la primera de tres correcciones previstas.

La RTCB permite garantizar que la cápsula reingrese a la atmósfera terrestre con el ángulo adecuado para un amerizaje seguro. En ese sentido, la agencia espacial prevé condiciones climáticas favorables para el descenso, programado para el viernes en el océano Pacífico, cerca de San Diego. El rescate estará a cargo del buque de la Armada estadounidense USS John Murtha.

Orión salió el martes de la esfera de influencia lunar, iniciando formalmente su retorno tras completar la órbita alrededor del satélite natural de la Tierra. En los días restantes, la tripulación se enfocará en preparar la nave, los equipos y los trajes espaciales para la reentrada.

La NASA considera que los datos recogidos durante esta misión, incluida la observación de la cara oculta de la Luna, serán clave para futuros objetivos como el establecimiento de una base lunar sostenible y la exploración tripulada de Marte. (I)