Los drones son un sistema de transporte aéreo no tripulado con un enorme conjunto de modalidades en varios sectores, tanto comerciales como en temas de seguridad. Esto ha supuesto una gigantesca optimización en diferentes puestos de trabajo debido a que se han cambiado las maneras de hacer labores que eran complejas o de difícil ingreso.

En Ecuador ya hubo una prueba piloto el año pasado con la empresa Rappi. En su fase inicial, empezada en el último trimestre del año pasado, se planteó que operara a través de un primer puente aéreo, llamado Aerialoop-Rappi, entre la ciudad de Quito y uno de los suburbios más poblados adjunto a la capital del Ecuador (Puembo-vía Los Arrayanes).

El proceso es sencillo, un repartidor de Rappi toma la orden del local y la lleva al punto de despegue en Quito, de donde parte en un dron que lo aerotransporta a Puembo, donde aterriza, y un segundo repartidor de Rappi retira la orden y le entrega el pedido al usuario final. Los drones de Aerialoop realizan un trayecto que tradicionalmente tomaría 50 minutos por vía terrestre en solo cinco minutos volando.

“Aerialoop desarrolló un novedoso concepto de aerolínea de delivery por medio de drones, creando puentes aéreos entre hubs (puntos seguros y fijos de aterrizaje y despegue de drones), y con la alianza suscrita con Rappi estos pedidos van desde los hubs hasta las manos del cliente final, acortando drásticamente los tiempos de entrega,” comentó Pedro Meneses, CEO de Aerialoop.

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Pero estas nuevas oportunidades también representan nuevas consideraciones. Bajo este contexto, Tomás Aznar, director del Centro de Educación Superior de Negocios, Innovación y Tecnología (Iunit) en Madrid-España, habló sobre la normativa para uso de drones en Europa en una serie de webinars preparados por la Universidad Internacional SEK (UISEK) a través de su Facultad de Ingenierías y Ciencias Aplicadas.

Aznar señaló que con la aparición de los drones las grandes empresas de tecnología y seguridad esperaban un boom en crecimiento de empleos, pero de inmediato la normativa europea en 2014 no permitía volar a mucha distancia, esto planteó el primer obstáculo.

Carolina Freire, máster en Ciencias de la Tierra y Gestión de Riesgo, señaló que en el campo de la tierra la utilización de drones es un método menos costoso y más flexible, además ayuda a llegar a zonas difíciles de alcanzar, optimiza el trabajo de las maquinarias y permite monitorear la producción.

En este mismo sentido, Santiago Troya, CEO de Neoaviation, indicó que actualmente existen alrededor de 1.200 posibilidades de operaciones con drones y para el año 2020 al 2025 el crecimiento y ganancia del mercado será de 42,8 billones de dólares, lo que indica que un piloto u operador de drones será uno de los trabajos más demandados en los próximos años.

Sin embargo, sin la capacitación y licenciamiento que los expertos explicaron como necesaria, los drones podrían significar un peligro para la seguridad de las personas y una amenaza.

Marco Rodríguez, máster en Estudios Avanzados en Terrorismo, señaló algunas, como su empleabilidad en el terrorismo aplicándoles explosivos y cargas útiles como gilletts para causar terror en la población.

Para esto, Gustavo Vicentini, CEO de Techshield BR-c-sUAS Technology, indicó que una plataforma multisensorial en la que se intercambie información en tiempo real para poder neutralizar las amenazas a través de un sistema de detección y control es fundamental.

Es por esto que en Ecuador la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) ha dispuesto un reglamento para la operación de las aeronaves pilotadas a distancia como los drones. Con este reglamento se obliga a los propietarios de los drones a registrar su aeronave y a contratar un seguro para responder por daños causados a terceros como resultado de sus actividades de vuelo.

Pese a este panorama, Rubén Rodríguez, docente de la Especialización en Seguridad Minera de la UISEK, resaltó que la tecnología de los drones se quedará por mucho tiempo y representará avances en áreas como la construcción, donde se puede monitorear el proceso de colocación de materiales o para los expertos en fotografía. (I)