La historia evolutiva del embarazo ha sido detallada en una nueva investigación, la cual identifica a cientos de genes que evolucionaron para activarse o desactivarse en el útero de los humanos durante la primera etapa del embarazo, a diferencia de lo que ocurre con muchos otros animales, según una publicación del sitio web Medical Xpress.

Los datos recogidos en este estudio permiten profundizar en los factores que hacen que el embarazo humano sea exclusivamente humano, “una pregunta intrigante, ya que el embarazo humano es bastante inusual en comparación con el embarazo en muchos otros animales”, dice Vincent Lynch, Ph.D., profesor asociado de ciencias biológicas en la Universidad de Buffalo College. of Arts and Sciences, y el autor principal del artículo.

El conjunto de genes identificados incluye a aquellos que se cree que contribuyen a la comunicación de célula a célula, la regulación de la respuesta inmune y la inflamación, y la capacidad de la placenta humana para excavar profundamente en la pared uterina. Estas funciones son importantes para la salud de un embarazo, en el que la madre debe albergar y coexistir con un feto que contiene células extrañas.

“El embarazo humano es diferente del embarazo en otros animales”, dice Lynch. “El embarazo humano dura más de lo que debería. El trabajo de parto y el parto duran mucho más de lo que deberían. La placenta humana es realmente, realmente invasiva. Se hunde en la pared del útero mucho más profundamente que en otros animales. Y los resultados adversos del embarazo, como como el parto prematuro y la preeclampsia, parecen mucho más comunes en los seres humanos que en otros animales“.

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El estudio fue publicado el pasado 8 de octubre en la revista científica eLife. La investigación fue dirigida por los biólogos Katie Mika, Ph.D., y Mirna Marinić, Ph.D., de la Universidad de Chicago; Manvendra Singh, Ph.D., de la Universidad de Cornell; y Lynch en UB. Los coautores incluyeron a Joanne Muter, Ph.D., y Jan Joris Brosens, Ph.D., en los Hospitales Universitarios Coventry & Warwickshire y la Universidad de Warwick.

Los datos del proyecto podrían sentar las bases para estudios futuros que busquen comprender, prevenir y tratar varios resultados adversos del embarazo, demostrando el poder del campo emergente de la medicina evolutiva.

Aunque el artículo muestra cómo la investigación sobre la evolución puede proporcionar conocimientos esenciales para la medicina, Lynch dice que la simple curiosidad es una de sus principales motivaciones como científico: “Solo queremos saber cómo funciona la evolución. Somos humanos, así que queremos saber por qué los humanos somos como somos. El embarazo humano es realmente extraño, así que queremos entender qué es esa rareza “.

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La investigación consistió en la comparación de la actividad genética en el revestimiento uterino de los seres humanos con la de otros animales durante el embarazo o mientras transportaban huevos, incluidos lagartos, pájaros, monos y marsupiales, y el ornitorrinco. El estudio identificó cientos de genes que ganaron o perdieron expresión uterina en el linaje humano, centrándose en el primer trimestre del embarazo.

El estudio explica que los genes que evolucionaron para activarse y desactivarse en el útero humano están “enriquecidos en funciones inmunes, procesos de señalización y genes asociados con resultados adversos del embarazo como infertilidad, aborto espontáneo recurrente, preeclampsia y parto prematuro”. Entre estos genes se encuentran los que pueden contribuir a un sistema de comunicación materno-fetal previamente desconocido (HTR2B), aumentar la inmunotolerancia materno-fetal (PDCD1LG2, también conocida como PD-L2) y promover la remodelación vascular y la invasión placentaria profunda (CORIN) “.

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“Nuestro artículo realmente destaca el papel útil de las técnicas evolutivas en la investigación traslacional”, dice Mika, investigadora postdoctoral en el Departamento de Genética Humana y el Departamento de Biología y Anatomía Organismales de la Universidad de Chicago. “Los tres genes que identificamos (HTR2B, PDCD1LG2 y CORIN) avanzarán en el trabajo sobre los sistemas de señalización en la interfaz crucial materno-fetal, que afecta el éxito y la salud de un embarazo”.

“Estaba particularmente intrigado por nuestro descubrimiento de que los genes reclutados estaban enriquecidos en una vía de señalización de serotonina”, dice Marinić, becaria postdoctoral en el Departamento de Genética Humana y el Departamento de Biología y Anatomía Organismales de la Universidad de Chicago. “Otros investigadores han señalado previamente el papel potencial de la serotonina y sus derivados en el inicio del trabajo de parto. Tendría curiosidad por estudiar más a fondo cuál es el mecanismo molecular exacto a través del cual la serotonina influye en el momento del nacimiento”.

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Singh, investigador postdoctoral en biología molecular y genética de la Universidad de Cornell, también comentó sobre la importancia de los hallazgos, señalando que, “durante los embarazos humanos, la regulación de la inmunotolerancia sigue siendo un enigma, especialmente cuando la invasión de tejidos embrionarios es más profunda que en los parientes más cercanos del ser humano. Fue notable notar que más de 900 genes se expresan de forma única en el embarazo humano. Esta observación sugiere que el re-cableado de las secuencias reguladoras de estos genes ha modificado los procesos de desarrollo y ha favorecido la salud del embarazo humano”.

“Al investigar más, también encontramos que estos genes han establecido funciones para regular las respuestas inmunes y los controles hormonales; por ejemplo, un receptor de serotonina, mediadores de la producción de interferón y más. A medida que la serotonina se produce y se libera del cerebro, resulta tentador especulan que algunos de estos genes pueden estar involucrados en la comunicación con el cerebro durante el embarazo. En general, aunque este estudio es de gran relevancia clínica, también abre múltiples vías para la investigación de la interfaz madre-feto”. (I)