Una década después de la prohibición, el matrimonio infantil sigue siendo una realidad para miles de niñas en Ecuador, aunque no haya firmas, indica un informe de Plan International. Una de cada cuatro mujeres en el país (26 %) se unió antes de los 18 años (INEC, 2018) a pesar de la ley vigente desde 2015.
No puede haber matrimonios propiamente dichos porque el Código Civil fue reformado el 19 de junio de 2015. El artículo 83 dice: “Las personas que no hubieren cumplido 18 años no podrán casarse”. Y el artículo 95: “Es nulo el matrimonio contraído por: (…) 2. La persona menor de 18 años de edad”. La Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles, creada en febrero del 2016, no estipula el servicio de matrimonios para menores de edad.
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A pesar de esto, la práctica persiste, indica Plan International en su reporte global El estado mundial de las niñas 2025. Son 14 hallazgos; citaremos cuatro:
-Las niñas son vulnerables en un matrimonio o unión. El desequilibrio de poder en la relación aumenta el riesgo de violencia.
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- Las tasas de divorcio o separación son elevadas. Existe un grupo no reconocido de chicas aún muy jóvenes que, tras un matrimonio prematuro, enfrentan el estigma del divorcio. Muchas tienen hijos.
-Otras niñas fueron presionadas a casarse o formalizar con sus novios con el fin de preservar la reputación de la niña y el honor de la familia.
- Las redes sociales tienen mucho que ver en que las niñas sientan que se casan por amor; las relaciones digitales pueden hacer que se sientan empoderadas, que están eligiendo. Pero siguen siendo vulnerables. “La tecnología no cambia los comportamientos”, señala el texto de Plan. También en línea un adulto puede aprovecharse de una niña.
“Las uniones tempranas suelen justificarse como decisiones familiares o respuestas económicas, pero implican relaciones desiguales, abandono escolar y limitación del proyecto de vida de las adolescentes”, señala Catalina Vaca, representante de país de Plan International Ecuador. En Manabí, el 36,7 % de madres adolescentes entre 10 y 17 años están o han estado en unión; en Esmeraldas y Guayas, uno de cada cuatro casos de maternidad adolescente ocurre en este contexto.
Salomé Parreño, asesora nacional de Género para Plan International Ecuador, cita la investigación reciente y una anterior. “Tenemos un estudio de 2023 en el que Plan, conjuntamente con el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) y Unicef, indagó sobre matrimonios y uniones infantiles forzadas como una práctica nociva. Se hizo en cinco cantones del Ecuador: Guamote, Esmeraldas, Guayaquil, Portoviejo y Lago Agrio”.
Luego vino el estudio global de 2025, que concertó a 15 países incluido Ecuador, que usó dos herramientas: una encuesta virtual a mujeres activistas y entrevistas a profundidad a mujeres de entre 18 y 24 años cuyas vidas han sido marcadas por una unión o un matrimonio forzado.
Buscando estrategias para contrarrestar las uniones tempranas en Ecuador
¿La prohibición, entonces, cómo ha frenado esta situación? Es un avance importante, dice la asesora, pero la otra cara de la moneda es el subregistro de uniones irregulares: adolescentes que viven en relaciones a las que no consintieron.
“En Ecuador se concentra en niñas y adolescentes a partir de los 15 años. Pero si vemos testimonios de mujeres adultas, hay muchos casos de quienes se unieron antes de los 14”. La educación abre el marco de oportunidades, dice Parreño, quien es psicóloga clínica. “Empiezan a ver que el matrimonio y la maternidad no son el único destino, que pueden acceder a otras oportunidades laborales y académicas y pueden ejercer sus derechos humanos”.
El compromiso es trabajar con el sistema educativo, formar a las personas en procesos formales y no formales para un cambio social duradero. “Trabajamos con mujeres jóvenes, con niñas, niños y adolescentes y con líderes y lideresas comunitarios. “Queremos que esta información se quede en el corazón de las comunidades, más que exista una dependencia de un ente gubernamental. La idea es que los ciudadanos la asuman”. (I)