Desde su celular, en el Día del Padre del 2018, Guillermo Lasso, el actual presidente de la República, compartió en su cuenta de Facebook una foto junto con Enrique Lasso, su papá. La acompañó con este mensaje: “Mi padre fue un hombre trabajador y comprometido con su familia; él me enseñó el valor del trabajo esforzado y dedicado. Siempre le estaré agradecido. ¡Gracias, papá!”.

En su libro “Carta a mis hijos” describe a su padre como quien le inculcó grandes valores, le dio seguridad durante la infancia y le enseñó el valor del afecto en el desarrollo de las personas. Destaca la responsabilidad que tuvo al ser el sostén de una familia de once hijos y rasgos del carácter que cree haber heredado.

En ese punto, dice que la familia de su padre no tenía grandes recursos y desde muy joven él mostró un temperamento firme y luchador. A los 24 o 25 años decidió dejar su natal Quito para ir a Manabí, que entonces “era casi como decidir migrar a otro país”. Se identifica con esos pasos, de los que puede depender el progreso.

Asegura que su padre fue un empleado que vivió de su sueldo y así mantuvo a su familia.

Lasso señala que a su familia “nunca le faltó lo esencial, fue rica en afectos, pero vivió de manera muy austera”. Hace una diferencia con los padres de hoy, que tienen una relación más cercana con los hijos, en su época todo era más solemne: “Yo lo trataba de usted -aunque lo llamaba ‘papito’- y nunca se me hubiera ocurrido contradecirlo”. El padre de Guillermo Lasso murió del corazón en 1979. “De él conservo valores que hacen de uno un mejor ser humano, la seguridad para emprender nuestros sueños y el compromiso con las personas que nos rodean”. Además un maletín que le dio la tía Rosita en el que encontró una foto de su madre, Nora Mendoza, una libreta de ahorros, su libreta de afiliación a la caja del Seguro y un libro de oraciones. (I)

El presidente Guillermo Lasso visitó la tumba de sus padres, junto a familiares, el 12 de abril, un día después de haber sido elegido para gobernar el Ecuador. Foto: Cortesía