(Science Times)

Muchas personas utilizan una máquina de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP, por su sigla en inglés) por las noches para controlar la respiración cortada producida por la apnea obstructiva del sueño, padecimiento que se calcula sufren 22 millones de estadounidenses. El problema con el tratamiento de CPAP es que las máquinas son ruidosas, estorbosas e incómodas, por lo que muchas personas dejan de utilizarlas, con consecuencias nefastas a largo plazo.

Un dispositivo bucal puede resultar una alternativa más cómoda y fácil de utilizar para muchas personas que padecen apnea obstructiva del sueño, según un nuevo artículo. El estudio, publicado en la revista científica Laryngoscope, consistió en observar la respuesta de 347 personas diagnosticadas con apnea del sueño después de que un otorrinolaringólogo les colocó un dispositivo bucal. Dos terceras partes de los pacientes dijeron sentirse cómodos con el aparato, que al parecer fue efectivo, pues les ayudó a aliviar la respiración interrumpida que provoca la apnea obstructiva del sueño.

El principal autor del estudio, Guillaume Buiret, director de Otorrinolaringología en el hospital Valence en Valence, Francia, dijo que si tuviera apnea del sueño, probaría primero un dispositivo bucal.

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“Es fácil tolerarlo, es efectivo y cuesta mucho menos que la CPAP”, dijo. “Entre el 30 y el 40 por ciento de nuestros pacientes no pueden utilizar la máquina de CPAP, así que a este grupo casi siempre el aparato dental les parece útil. En lo personal, lo recomendaría como tratamiento en primera instancia”.

Los ronquidos fuertes quizá sean la consecuencia más obvia de la apnea del sueño, pero si no se sigue algún tratamiento para esta afección, puede provocar un amplio rango de complicaciones, como hipertensión, cardiopatías, disfunción hepática y diabetes tipo 2.

Este trastorno se presenta cuando el tejido blando que se encuentra en la parte posterior de la garganta se relaja durante el sueño y causa que se cierren las vías aéreas. Este bloqueo impide la respiración por periodos breves, por lo que la persona puede jadear debido a la falta de aire, tener dificultad para mantenerse dormida y sufrir todos los problemas que conlleva la somnolencia durante el día, desde mal desempeño laboral hasta accidentes fatales. Los animales también pueden sufrir esta enfermedad: los perros bulldog, por ejemplo, tienen vías respiratorias muy estrechas y un paladar blando que las bloquea con gran facilidad. Su apnea del sueño es casi idéntica a la versión de los seres humanos.

La gravedad de este padecimiento varía mucho, desde un ligero problema que quizá no amerite tratamiento hasta una enfermedad grave que incluso puede poner en riesgo la vida. Sara Benjamin, neuróloga y especialista del sueño en Johns Hopkins, explica que pernoctar en un laboratorio del sueño donde un técnico pueda monitorear los movimientos del paciente es la mejor manera de diagnosticar la apnea. Un estudio de laboratorio ofrece el análisis más completo y permite detectar muchos otros problemas del sueño además de la apnea, pero también hay pruebas que puedes realizar en casa con facilidad y sin necesidad de una gran inversión. Estas pruebas miden el esfuerzo necesario para respirar y los niveles de oxígeno, pero no analizan las ondas cerebrales, el tono muscular ni los movimientos de piernas que registra la prueba realizada en el laboratorio.

¿Qué señales te pueden indicar que necesitas una evaluación del sueño?

“No necesitas sufrir síntomas graves para considerar una evaluación, ya sea una prueba en casa o en el laboratorio”, aseveró Benjamin. “Basta que una persona sienta que sus problemas de sueño afectan sus actividades diarias para hacerse una evaluación. Si la causa es un problema de respiración, no es prudente ignorarlo”.

Una máquina para CPAP por lo regular es la primera opción de tratamiento para la apnea del sueño. Uno de los componentes es un motor que emite aire presurizado a través de un tubo unido a una máscara que cubre la nariz, o la nariz y la boca. Este equipo mantiene desbloqueadas las vías aéreas. Algunas máquinas pueden hacer ajustes automáticos en la presión para compensar cambios en la posición durante el sueño; otras solo tienen ajuste manual. La sección que se coloca en el rostro varía, pero todas las versiones tienen cintas ajustables para lograr el empalme adecuado. Los modelos más recientes tienen la opción de producir aire caliente o húmedo, según la preferencia del paciente, y además hay modelos pequeños para viaje.

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Sin embargo, a algunas personas no les funcionan ni la CPAP ni los aparatos dentales, ya sea porque no pueden utilizarlos con constancia o de manera correcta, o bien porque estos dispositivos no resuelven el problema aunque los utilicen como es debido. Este tipo de pacientes pueden optar por toda una variedad de procedimientos quirúrgicos efectivos.

El más común es la cirugía de tejido blando, que consiste en modificar o extraer tejido del fondo de la boca. Dependiendo de la estructura y distribución de los músculos bucales, el cirujano puede retirar el velo del paladar y la úvula, extraer las amígdalas, cortar exceso de tejido con un instrumento caliente, enderezar el septo nasal si está desviado o cambiar la posición de los músculos de la lengua, en todos los casos con el propósito de mejorar el flujo en las vías respiratorias.

También existen cirugías de tejido óseo cuyo objetivo es mover la mandíbula hacia el frente y, al elongarla, abrir más espacio para la respiración. Este tipo de procedimiento requiere un periodo de recuperación prolongado.

En 2014, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos autorizó el uso de un dispositivo designado servoventilación adaptativa. Se trata de un aparato pequeño que se implanta bajo la piel como un marcapasos cardiaco. Gracias a dos cables eléctricos, percibe el patrón de respiración y estimula el nervio encargado de controlar la lengua para que la mueva y permita el paso del aire sin obstrucciones. El procedimiento ambulatorio para colocar el implante se realiza en un par de horas.

“No involucra cambios anatómicos y el paciente se recupera con más facilidad que en otras cirugías”, comentó Maria Suurna, profesora asociada de Otorrinolaringología en Weill Cornell Medicine y especialista en cirugías para la apnea del sueño. “Es efectiva. Tiene la menor tasa de complicaciones de todas las cirugías.

“Eso sí, no es para todos. Está autorizada solo para adultos mayores de 18 años que no tienen sobrepeso y cuya apnea es de moderada a grave”.

Algunas personas quizá no puedan someterse a ella debido a su estructura anatómica.

“La cirugía es complicada”, reconoció Suurna. “Pero lo cierto es que no existe un tratamiento ideal para la apnea. Todos tienen sus pros y sus contras, beneficios y riesgos”. (I)