El síndrome de Guillain Barré es un trastorno neurológico en el que el sistema inmunológico del cuerpo daña las células nerviosas, provocando debilidad muscular o, en los casos más graves, parálisis.

Se trata de una afección rara. Si bien pueden verse afectadas personas de todas las edades, es más frecuente en adultos y en el sexo masculino. Afecta a un estimado de 3.000 a 6.000 personas cada año en Estados Unidos, y la mayoría se recupera.

La aparición del síndrome es precedida a menudo por infecciones bacterianas o víricas. Asimismo, puede ser desencadenado por vacunaciones o intervenciones quirúrgicas, detalla la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La entidad detalla que en los países afectados por casos de infección por el virus del Zika se ha descrito un aumento imprevisto de los casos del síndrome de Guillain-Barré. De acuerdo con los datos existentes, la explicación más probable es que la infección por el virus del Zika sea un desencadenante del síndrome.

Por otro lado, en julio pasado la FDA -agencia que regula los medicamentos en EE. UU.- advirtió que la vacuna anti-COVID de Johnson & Johnson podría estar asociada a un pequeño aumento del riesgo de padecer el síndrome. En todo caso el riesgo parece ser muy pequeño.

Síntomas

  • Debilidad u hormigueo, que suelen empezar en las piernas y pueden extenderse a los brazos y la cara.
  • En algunos casos puede producir parálisis de las piernas, los brazos o los músculos faciales. En el 20 %y 30 % de los casos se ven afectados los músculos torácicos, con lo que se dificulta la respiración.
  • En los casos graves pueden verse afectadas el habla y la deglución. Estos se consideran potencialmente mortales y deben tratarse en unidades de cuidados intensivos.
  • Visión doble o incapacidad de mover los ojos.
  • Dolor intenso, que puede ser punzante o con calambres, y empeorar durante la noche.
  • Dificultad para controlar la vejiga o la función intestinal.
  • Frecuencia cardiaca acelerada.
  • Presión arterial alta o baja.
  • Dificultad para respirar.
  • La mayoría de los casos, incluso los más graves, se recuperan totalmente, aunque algunos siguen presentando debilidad.
  • Incluso en los entornos más favorables, del 3 % al 5 % de los pacientes con el síndrome mueren por complicaciones como la parálisis de los músculos respiratorios, septicemia, trombosis pulmonar o paro cardiaco.

Pese a todo, la OMS indica que los síntomas de este síndrome suelen durar pocas semanas y la mayoría de los casos se recuperan sin complicaciones neurológicas graves a largo plazo.

Por ahora no hay un tratamiento específico para el síndrome, pero algunos pueden aliviar los síntomas y reducir la duración de la enfermedad. (I)