Entre las afecciones más comunes que suelen aparecer en los pies se encuentran los callos y los hongos.

Los callos son capas duras y gruesas de piel que aparecen cuando la piel intenta protegerse de la fricción y la presión, como usar zapatos que no calzan bien o no usar medias. También pueden aparecer en las manos al tocar instrumentos musicales, así como utilizar herramientas manuales.

En la mayoría de las personas sanas estos callos desaparecerán simplemente si se elimina la fuente de fricción o de presión. Por otro lado, si son personas con diabetes, hipertensión o problemas vasculares, existe el riesgo de tener complicaciones con los callos.

Los callos y las callosidades tienen sus diferencias. Los primeros son más pequeños y tienen un centro duro rodeado de piel inflamada; suelen desarrollarse en la parte de los pies que no soporta peso, como las puntas y los costados de los dedos e, incluso, entre los dedos. En cambio, los segundos se forman en las plantas de los pies, especialmente debajo de los talones o la región metatarsiana, en las palmas o en las rodillas.

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¿Hongos en tus uñas?

Por su parte, los hongos cuando aparecen en las uñas se denominan onicomicosis, mientras que si infectan las áreas que están entre los dedos de los pies y la piel de estos se llama tiña del pie o pie de atleta.

Diversos organismos fúngicos pueden causar las infecciones por hongos en las uñas, pero la más frecuente es el tipo de hongo llamado dermatofito. Estas infecciones en las uñas pueden ocurrir a cualquier edad.

Las infecciones por hongos en las uñas pueden ser dolorosas e incluso podría causarles daño permanente. Además, pueden generar infecciones graves que se extienden a otras zonas además de los pies si tienes un sistema inmunitario debilitado, diabetes u otras afecciones.

Para combatir los callos en las personas sanas, basta con eliminar la causa que los ocasiona. Existen algunas alternativas naturales para la eliminación de los callos, como el uso de la piedra pómez, aunque esta debe ser utilizada con precaución ya que si se excede de la capa de piel adecuada se pueden provocar heridas. Por ello esta opción no es recomendable para pacientes con diabetes, hipertensión o problemas vasculares, quienes deberán acudir al podólogo para el correcto tratamiento.

En tanto que para el tratamiento de los hongos es necesario acudir a un dermatólogo, aunque existen algunos procedimientos con productos caseros que podrían ayudar, que incluyen ajo triturado, yogur natural, sal o vinagre de manzana.

Para la prevención de los hongos lo aconsejable es lavarse las manos y los pies de forma regular, usar medias que absorban el sudor o cambiarlos durante el día, utiliza calzado en las zonas de piscina y los vestuarios, evitar el uso de esmalte de uñas o uñas postizas. (I)

Fuentes: Mayo Clinic | Mejor con Salud | Podoactiva