Muchos problemas médicos pueden causar pérdida de memoria, pero la mayoría se pueden tratar. En este grupo están el uso (o combinación) de ciertos medicamentos, traumatismos, lesiones en la cabeza, el abuso en el consumo de alcohol, la falta de vitamina B12, el hipotiroidismo y también los trastornos emocionales.

El estrés, la ansiedad o la depresión pueden causar olvidos, como señala un equipo médico de la Clínica Mayo. También puede haber confusión, dificultad para concentrarse y otros problemas que interrumpen las actividades diarias.

El doctor José Ramón Alonso, en su sitio dedicado a las neurociencias, indica que la depresión afecta negativamente el recuerdo de los sucesos vividos, y que “la memoria de sucesos positivos está dañada en los adultos con depresión”. ¿Por qué?

  • La depresión genera estrés o es favorecida por el estrés. Cuando la depresión es larga y el estrés es crónico, las neuronas que nos hacen recordar situaciones de peligro están sobrestimuladas y la memoria funciona mal.
  • El estrés crónico libera glucocorticoides, como el cortisol, y causa toxicidad en el hipocampo, una de las principales zonas implicadas en la memoria. Un hipocampo intoxicado por el estrés es más pequeño en los adultos con depresión recurrente.
El hipocampo humano. Su reducción de volumen puede explicar el déficit de memoria en las personas con una depresión mayor. Foto: Shutterstock
  • Las personas sanas tienden a recordar más las cosas positivas, pero los adultos con depresión se centran en los peores recuerdos.
  • El cerebro almacena solo una parte del material que encuentra cada día, y da privilegio a aquellos recuerdos asociados a una liberación de dopamina.
  • La dopamina puede ser clave para las personas que no pueden recordar situaciones positivas debido al estrés crónico.

La memoria autobiográfica de los pacientes deprimidos, señala el doctor Alonso, neurobiólogo y catedrático de la Universidad de Salamanca, se orienta hacia lo difícil y lo doloroso. Por eso el tratamiento para adultos con depresión está incluyendo terapias de memorias, enseñando a los pacientes a recuperar recuerdos positivos, construir sobre ellos y evitar los pensamientos oscuros.

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¿Y si un mal recuerdo aparece? No se debe juzgar, sino aceptar y pasar la página, para quitarle toda la carga emocional que sea posible.

Este es un campo nuevo de terapias, pero Alonso afirma que tienen potencial de ser eficaces, mejorando el estado de ánimo y poniendo a la persona en un “círculo virtuoso de positividad”. (I)