El Alzheimer no tiene cura y es la principal causa de demencia en el mundo. Esta enfermedad afecta a más de 50 millones de personas en el mundo. A pesar de que quienes la padecen no pueden superarla, la detección precoz se considera clave para poder desarrollar tratamientos eficaces. El deterioro cognitivo leve es una fase que precede a la enfermedad, pero no todas las personas que lo sufren terminan desarrollando alzhéimer.

Una investigación liderada por científicos de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) y publicado en la revista IEEE Journal of Biomedical and Health Informatics, ha conseguido distinguir con gran precisión aquellas en las que el deterioro es estable y quiénes, sin embargo, progresarán hacia la enfermedad. Todo esto se logra por meddio de una inteligencia artificial que utiliza el reconocimiento de imágenes de resonancia magnética, supera en eficacia al resto de métodos usados en la actualidad.

“Estos pacientes pueden progresar y empeorar o mantenerse en el mismo estado con el tiempo. Por tanto, es importante distinguir entre el deterioro cognitivo progresivo o estable para prevenir la rápida progresión de la enfermedad”, explica Mona Ashtari-Majlan, investigadora de la UOC del grupo AI for Human Wellbeing.

Para conseguirlo, los investigadores usaron un método llamado red neuronal convolucional de múltiples flujos, una técnica de inteligencia artificial y de aprendizaje profundo muy útil para el reconocimiento y clasificación de imágenes.

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“Primero comparamos resonancias magnéticas de pacientes con enfermedad de Alzheimer y personas sanas para encontrar diferentes puntos de referencia”, explica Ashtari-Majlan. Tras entrenar el sistema, lo ajustaron con imágenes de resonancia de personas que ya habían sido diagnosticadas con deterioro cognitivo estable o progresivo y en las que las diferencias son mucho más pequeñas. En total, casi 700 imágenes procedentes de bases de datos públicas fueron utilizadas.

Además, el método propuesto podría resolver el problema del pequeño tamaño muestral, ya que el número de resonancias magnéticas para los casos de deterioro cognitivo leve es mucho menor que para los de alzhéimer.

El nuevo método permite distinguir y clasificar las dos formas de deterioro cognitivo leve con una precisión cercana al 85%. “Los criterios de evaluación demuestran que nuestro método supera a los existentes”, confirma la investigadora, incluyendo métodos más convencionales u otros basados en aprendizaje profundo. (I)