Fiebre, malestar y dolor de brazo son algunos de los efectos que pueden presentar varias personas tras aplicarse las vacunas contra el COVID-19; estos efectos también se dan en otro tipo de vacunas.

Uno de los efectos que también se ha evidenciado en algunas personas con la aplicación de las vacunas es la inflamación de los ganglios linfáticos, que se produce en la parte inferior de los brazos y que puede confundirse con el cáncer de mama.

Según la doctora Laura Dean, de Cleveland Clinic, los ganglios linfáticos son parte del sistema inmunológico y, por esto, la aplicación de un biológico puede provocar la inflamación de los nódulos, por lo que no se debe generar preocupación ni temor a las vacunas.

Este efecto también se observa con la triple (sarampión, rubéola y papera) y BCG.

“La preocupación de los pacientes se genera por la ubicación de los ganglios linfáticos, ya que en ocasiones (no siempre) el lugar en donde se encuentra la hinchazón corresponde al área de infección”, señaló Dean.

Un signo para la detección de cáncer de mama es la inflamación de los ganglios linfáticos, ya que esto es un drenaje natural del líquido linfático dentro del tejido mamario. Es por esto que se han registrado confusiones para su detección en paciente vacunados, ante lo cual la Sociedad Internacional de Imagenología Mamaria recomendó realizarse una mamografía antes de aplicarse la primera dosis o programarla para después, a seis semanas de la segunda.

Las vacunas no son el único detonante para la inflamación, también lo pueden ser el resfriado, faringitis estreptocócica, infección sinusal, mononucleosis, entre otras. (I)