Un equipo de investigadores ha logrado identificar un factor de riesgo genético que influye en la probabilidad de que una persona experimente pérdida de olfato o de gusto como parte de los síntomas de la covid-19.

Los resultados de este estudio estadounidense se publican este lunes en la revista Nature Genetics.

Según los autores, el locus genético –lugar concreto del cromosoma donde está localizado un gen u otra secuencia de ADN– situado cerca de los genes UGT2A1 y UGT2A2 se asocia con un aumento del 11 por ciento en la probabilidad de desarrollar cualquiera de estos síntomas -pérdida de olfato o gusto- tras la infección por SARS-CoV-2.

La constatación de este vínculo genético proporciona pistas sobre los mecanismos biológicos -aún no están claros- que subyacen a la pérdida del olfato o del gusto, síntomas distintivos de la covid-19 que, sin embargo, no todos los individuos infectados por el SARS-CoV-2 experimentan.

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La investigación se realizó con información hasta marzo de 2021 ofrecida por 69.841 personas (63 % mujeres, 37 % hombres) de Estados Unidos y del Reino Unido, reclutadas de la base de datos de clientes de 23andMe, una empresa estadounidense de análisis genéticos.

Para llegar a sus conclusiones, los científicos hicieron un estudio de asociación de genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés), un método utilizado para tratar de asociar variaciones genéticas concretas con enfermedades.

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Así, descubrieron que un conjunto de variantes localizadas cerca de los genes UGT2A1 y UGT2A2 aumentaba en un 11 % la probabilidad de que un individuo experimentara una pérdida de olfato o de gusto.

Ambos genes se expresan en el epitelio olfativo y desempeñan un papel en el metabolismo de los odorantes.

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Aunque este trabajo proporciona un vínculo genético con los mecanismos biológicos que están detrás de estos dos síntomas, los autores advierten de que, a pesar del gran tamaño de la muestra, el estudio está sesgado hacia sujetos de ascendencia europea.

También habría que distinguir entre la pérdida del gusto y la del olfato, que aquí se combinan en una sola pregunta en las encuestas realizadas a los voluntarios.

Por eso, dicen, podría ser beneficioso repetir el estudio clínicamente, en lugar de basarse en los síntomas declarados por los propios participantes. (I)