Los recientes casos sospechosos de hantavirus asociados a un crucero con salida desde Argentina han despertado la alerta sobre esta enfermedad zoonótica y el verdadero nivel de riesgo epidemiológico en la región.
Pablo Espinosa Villagómez, doctor en epidemiología y salud pública y docente investigador de la Escuela de Medicina de la Universidad Internacional del Ecuador, explica por qué considera que es altamente improbable que se genere una pandemia o transmisión sostenida en países como Ecuador.
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¿Qué es el hantavirus y cómo se transmite?
El hantavirus corresponde a un grupo de virus zoonóticos (transmitidos por animales vertebrados a los humanos, y viceversa) asociados principalmente a roedores silvestres, capaces de causar enfermedad grave en humanos.
En América, la forma clínica más relevante es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, caracterizado por:
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- Fiebre
- Malestar general
- Compromiso respiratorio que puede evolucionar rápidamente a insuficiencia respiratoria.
“La transmisión ocurre fundamentalmente por la inhalación de aerosoles contaminados con orina, heces o saliva de roedores infectados; también puede producirse por contacto directo con estos materiales o, en menor medida, por mordeduras”, indica Espinosa.
“La transmisión de persona a persona es excepcional y se ha documentado principalmente con el virus Andes en el Cono Sur, sin constituir el mecanismo habitual de contagio (Centers for Disease Control and Prevention [CDC], 2024)“.
Según el investigador, en la región de las Américas el hantavirus se mantiene como una zoonosis de importancia en varios países, con cientos de casos anuales con distribución heterogénea. El mayor número de notificaciones están en Argentina, Chile, Brasil y Estados Unidos.
¿Qué pasa en Ecuador? "El hantavirus forma parte de los eventos zoonóticos bajo vigilancia epidemiológica, incluidos en el sistema SIVE–Alerta del Ministerio de Salud Pública, lo que implica notificación obligatoria inmediata, investigación y confirmación por laboratorio. No obstante, la carga epidemiológica nacional es baja en comparación con otros países de la región (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2025; Ministerio de Salud Pública del Ecuador, 2014)“.
¿Existe la transmisión de persona a persona del hantavirus?
En América del Sur el virus Andes constituye la única variante con evidencia documentada de transmisión persona a persona.
“No obstante, este mecanismo es infrecuente y epidemiológicamente limitado“, informa Espinosa, ”ocurriendo casi exclusivamente en contextos de contacto estrecho, prolongado y restringido, como convivencia domiciliaria o exposición directa a secreciones respiratorias en fases tempranas de la enfermedad".
La mayor parte de los casos, continúa, sigue explicándose por la transmisión zoonótica clásica desde reservorios roedores. “La evidencia disponible indica que la transmisión interhumana no es eficiente ni sostenida a nivel poblacional, sino que se presenta en clústeres pequeños y bien definidos, lo que sugiere una baja probabilidad de diseminación comunitaria amplia".
Adicionalmente, el educador sostiene que el virus Andes se asocia predominantemente a zonas rurales y boscosas del Cono Sur, donde la interacción humano–roedor es más frecuente, lo que refuerza que el principal determinante de riesgo continúa siendo la exposición ambiental.
Por tanto, señala que las estrategias de vigilancia epidemiológica deben priorizar la identificación de contactos estrechos y la investigación focalizada de conglomerados, “más que la implementación de medidas de control poblacional masivo”.
¿Qué efectos tiene el hantavirus en el humano?
La mortalidad del síndrome cardiopulmonar por hantavirus es elevada y puede variar significativamente según el acceso a atención médica oportuna y la capacidad de manejo en unidades de cuidados intensivos, aporta Espinosa, que es presidente del Comité de Ética de Investigación en Seres Humanos de la UIDE.
“En la región de las Américas, la letalidad se ha estimado alrededor del 25 %, pudiendo oscilar entre el 20 % y el 40 %, según el contexto”.
La morbilidad incluye:
- Un cuadro inicial inespecífico con fiebre, mialgias y síntomas gastrointestinales.
- Seguido de una fase cardiopulmonar caracterizada por edema pulmonar, hipoxia, shock y requerimiento de soporte ventilatorio en los casos graves (OPS, 2025; CDC, 2024).
¿Cuáles son las medidas de prevención del hantavirus?
Las medidas de prevención a nivel personal se centran en evitar el contacto con roedores y sus excretas, especialmente en áreas rurales o en espacios cerrados no ventilados.
Se recomienda ventilar los ambientes antes de limpiarlos, evitar barrer en seco, utilizar desinfectantes, emplear protección personal como guantes y mascarilla, y mantener adecuados hábitos de almacenamiento de alimentos y manejo de residuos.
A nivel comunitario, la prevención implica control ambiental, eliminación de criaderos de roedores, educación sanitaria y vigilancia epidemiológica activa.
En caso de sospecha, las acciones de contención incluyen notificación inmediata, confirmación diagnóstica, investigación de contactos y control del entorno de exposición (CDC, 2024).
¿Hay una vacuna para el hantavirus?
Actualmente, no existe una vacuna aprobada a nivel internacional para la prevención del hantavirus en humanos, particularmente para el síndrome cardiopulmonar en América, informa el epidemiólogo. “No obstante, están en desarrollo diversas estrategias vacunales, incluyendo vacunas de ADN, ARN mensajero, subunidades proteicas y vectores virales, algunas de las cuales han alcanzado fases tempranas de ensayos clínicos o han demostrado inmunogenicidad y protección en modelos animales”.
A pesar de estos avances, factores como la baja incidencia de la enfermedad, la diversidad genética de los hantavirus y las limitaciones en los modelos de investigación han dificultado el desarrollo de una vacuna eficaz y ampliamente disponible (Schmaljohn, 2012; Warner et al., 2023).
¿Qué sucedió con el brote de hantavirus en Argentina?
“En relación con el evento reciente del crucero con salida desde Argentina, se ha reportado un posible brote de hantavirus en una embarcación con casos sospechosos y fallecimientos en investigación. Las autoridades sanitarias han indicado que no existe confirmación definitiva sobre el origen del contagio ni evidencia concluyente que vincule el evento directamente con un foco específico en territorio argentino. Este evento se mantiene bajo investigación epidemiológica y debe interpretarse con cautela hasta contar con resultados concluyentes (El País, 2026).
El anterior brote de hantavirus ocurrido en Epuyén, Argentina, entre 2018 y 2019, constituye uno de los eventos epidemiológicos más relevantes para la comprensión del virus Andes, al documentar de manera clara la transmisión persona a persona en múltiples cadenas de contagio.
Espinosa trae a memoria que este brote incluyó 34 casos confirmados y 11 fallecimientos, con evidencia de transmisión en contextos de contacto estrecho, prolongado y repetido, principalmente en entornos familiares y sociales.
“A diferencia de la transmisión zoonótica clásica, este evento permitió identificar hasta seis generaciones de contagio interhumano, así como la posible existencia de individuos con mayor capacidad de transmisión. No obstante, la propagación se mantuvo limitada a clústeres definidos, lo que confirma que este mecanismo es poco eficiente y no sostenido a nivel poblacional".
Destaca que Epuyén se ubica en la región andina de la Patagonia argentina, a más de 2.000 km de Ushuaia, que fue el punto de partida del crucero recientemente asociado a casos sospechosos, lo que indica que se trata de contextos geográficos y epidemiológicos distintos.
“Esta distancia, junto con las diferencias ecológicas y de reservorios, refuerza que no existe una relación directa entre ambos eventos y que el riesgo debe interpretarse de manera localizada. La implementación de aislamiento selectivo de contactos fue clave para la contención del brote, estableciendo un precedente en la respuesta epidemiológica frente a este virus (Martínez-Valdebenito et al., 2014; Domínguez et al., 2020; El País, 2019)“.
¿Por qué es improbable que el hantavirus llegue a Ecuador?
Desde una perspectiva epidemiológica y basada en la evidencia disponible, Espinosa opina que es altamente improbable el desarrollo de una pandemia o epidemia sostenida por hantavirus en países del Cono Sur o en Ecuador. "Si bien este tipo de eventos evidencia que la interacción entre humanos y fauna silvestre representa un riesgo y que no es prudente ingresar sin precaución a bosques primarios o secundarios, la transmisión de persona a persona en estos virus es infrecuente y limitada.
“Este mecanismo depende de condiciones muy específicas, como el contacto estrecho, prolongado y repetido, lo cual es poco probable en entornos abiertos”, insiste. “Incluso en espacios cerrados, la probabilidad de transmisión no parece ser lo suficientemente eficiente como para generar brotes sostenidos, esto es, en escenarios como cruceros u otros ambientes con ventilación limitada o recirculada”.
Bibliografía
Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2024). Hantavirus: Información general. Recuperado de https://www.cdc.gov/hantavirus/es/
Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2025). Alerta epidemiológica: Síndrome pulmonar por hantavirus en la Región de las Américas. Washington, D.C.: OPS.
Ministerio de Salud Pública del Ecuador. (2014). Manual de procedimientos del Sistema Integrado de Vigilancia Epidemiológica SIVE–Alerta. Quito: MSP. Recuperado de https://aplicaciones.msp.gob.ec/salud/archivosdigitales/documentosDirecciones/dnn/archivos/manual_de_procedimientos_sive-alerta.pdf
El País. (2026). Argentina busca información sobre el origen del posible brote de hantavirus en el crucero que iba a las Canarias.
Schmaljohn, C. (2012). Vaccines for hantaviruses. Vaccine, 30(12), 2069–2074.