La glándula tiroides regula, a través de las hormonas que produce, gran parte de los procesos vitales del organismo, por tanto, las alteraciones en su funcionamiento traen alteraciones en casi todos los sistemas.

Las enfermedades tiroideas tienen síntomas que pueden confundirse con afecciones gastrointestinales, cardiovasculares, neurológicas y psiquiátricas, dice el especialista en endocrinología Julio Escarpanter, médico de Clínica Rendón.

La más frecuente es el hipertiroidismo o hiperfunción tiroidea, en que hay niveles hormonales por encima de lo normal. Lo sigue el hipotiroidismo, en que ocurre lo opuesto. “El crecimiento de la tiroides, conocido como bocio, que puede ser nodular, multinodular o difuso. Y el cáncer de tiroides, que se ve con frecuencia en nuestro medio”, aporta Escarpanter.

Publicidad

Los nódulos tiroideos deben ser monitoreados en busca de cambios en tamaño y consistencia. Foto: El Universo

¿Cómo puede progresar alguna de las primeras enfermedades hasta ser cáncer? Generalmente, son enfermedades independientes, pero el bocio o un nódulo tiroideo acompañado o no de cierto grado de hipotiroidismo puede, a largo plazo, convertirse en una enfermedad maligna de la tiroides, sobre todo cuando hay antecedentes familiares o de radiaciones en la infancia. “Es mucho más frecuente en la mujer después de los 40 años; en ese grupo vemos más incidencia del cáncer de tiroides”, señala el endocrinólogo.

Su médico sospechará, por tanto, en el caso de que usted tenga uno de esos diagnósticos, y querrá descartar la posibilidad, especialmente cuando hay un paciente en las etapas iniciales o avanzadas de la vida.

No siempre hay señales palpables o visibles del cáncer de tiroides. En el carcinoma micropapilar hay nódulos malignos de menos de un centímetro, que pueden evolucionar por mucho tiempo antes de ser notables.

Publicidad

De todas formas, un aumento de masa en el cuello es un síntoma de alerta, sobre todo si va sumado a dificultad para respirar o para tragar, si hay dolor intenso y cambios en la voz, ya sea disfonía o ronquera. Aparecen cuando la enfermedad ha avanzado, “sobre todo en las versiones papilar o folicular, que son quizás las menos agresivas”, indica el doctor Escarpanter.

¿Qué tan frecuente es el caso de cáncer de tiroides? La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) publicó en 2020 sus conclusiones sobre la distribución global del cáncer de tiroides, y explica que la incidencia es alta, sobre todo, en países de altos ingresos, pero también en ciertos países de bajos y medios ingresos.

Publicidad

Además, encontró que si bien la proporción de la enfermedad entre mujeres y hombres es de 3 a 1, la mortalidad es muy similar, 1 por cada 100.000 personas, tanto hombres como mujeres.

Hipertiroidismo e hipotiroidismo, ¿cuál es la diferencia?

El hipertiroidismo va, generalmente, acompañado de bocio o aumento de tamaño de la glándula. La causa más frecuente es la enfermedad de Graves-Basedow, de origen inmunológico. Escarpanter informa que el tratamiento está encaminado a disminuir la capacidad de síntesis hormonal de la tiroides, “en los pacientes leves solo será con medicamentos antitiroideos, y en otros será necesario hacer otras terapias o cirugía, dependiendo del tamaño del bocio y de otros signos, como la protrusión del globo ocular (por reacciones inflamatorias en los tejidos detrás del ojo)”.

El hipotiroidismo se trata con suplementos de hormona tiroidea. Pero si el bocio ha llegado a crecer tanto que ya no es posible que regrese a la normalidad, puede requerir cirugía. “En ocasiones, hay que retirar totalmente la glándula”.

La ecografía, la gammagrafía, la tomografía y el ultrasonido son exámenes de imágenes sugeridos en las enfermedades de la tiroides. Foto: El Universo

Escarpanter añade que en las dos formas de la enfermedad hay procesos inflamatorios. “Producto de la inflamación de la tiroides se destruyen las células foliculares productoras de hormonas, y estas son sustituidas por tejido fibroso”. En las tiroiditis también es frecuente que el organismo cree anticuerpos contra la glándula, y no es poco común pasar de la hiperfunción tiroidea al hipotiroidismo. “Esa es una de las indicaciones de seguimiento, porque la enfermedad de Hashimoto puede evolucionar a un cáncer de tiroides a largo plazo”.

Publicidad

El médico hará seguimiento a través de ecografías y pruebas de función tiroidea en las que se revisan las hormonas T3, T4 y TSH en sangre. También podrían hacerle una gammagrafía de tiroides. “En caso de que aparezcan nódulos o lesiones sospechosas, habría que hacer una biopsia (punción) en el cuello, un procedimiento mínimamente invasivo.

Factores de riesgo para el cáncer de tiroides

El médico endocrinólogo Diego Terán, del Hospital de los Valles, indica que los factores de riesgo de cáncer de tiroides conocidos son:

  • Ser mujer. Ellas tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de tiroides.
  • Tener de 20 a 55 años de edad. El cáncer puede presentarse en cualquier momento de la vida, pero aproximadamente dos tercios de todos los casos se observan en el grupo señalado. “Solo un tipo de cáncer conocido como anaplásico se diagnostica después de los 60 años”, observa Terán.
  • Algunos tipos de cáncer de tiroides están asociados con la genética y antecedentes familiares. Un antecedente familiar de cáncer medular de tiroides aumenta el riesgo. “En la actualidad se realizan determinaciones genéticas (oncogén) que nos indican el mayor o menor riesgo de desarrollar un cáncer de tiroides”. Los análisis de sangre y las pruebas genéticas pueden detectar el gen.
  • Poliposis adenomatosa familiar. Las personas con este síndrome tienen muchos pólipos en el colon y un riesgo aumentado de cáncer de colon y de otros tipos de cáncer, incluyendo de tiroides.
  • Exposición a niveles moderados de radiación en cabeza y cuello. Esto aumenta el riesgo de desarrollar cáncer folicular y papilar de tiroides. “Por ejemplo, la radioterapia utilizada para linfomas de cabeza y cuello, o la exposición a yodo radiactivo, especialmente en la niñez”.
  • Exposición a radiación ionizante, incluida la lluvia radiactiva de ensayos de armas atómicas y la lluvia radiactiva de centrales nucleares (Chernóbil en 1986 y Fukushima en 2011).
  • El yodo en la alimentación. “Los cánceres foliculares de tiroides son más comunes en áreas del mundo con alimentación baja en yodo; por otro lado, una alimentación con mucho yodo puede aumentar el riesgo de cáncer papilar de tiroides”.
  • Población. Las personas caucásicas o asiáticas presentan más probabilidades de desarrollar cáncer de tiroides, aunque puede afectar a una persona de cualquier etnia.

Tipos de cirugía de la tiroides y sus complicaciones

El diagnóstico de una enfermedad benigna o como el Graves-Basedow, se hace con una cirugía subtotal, en la que se elimina la mayor parte del tejido tiroideo hiperfuncionante, y queda un pequeño remanente a cada lado que va a ser suficiente para mantener los niveles hormonales normales.

Los niveles de las hormonas T3, T4 y TSH son parte de los controles en la enfermedad tiroidea. Foto: El Universo

En el caso del bocio, se evalúa si es multinodular. En ese caso, podría ser necesaria una tiroidectomía total, como detalla el doctor Escarpanter. “Igualmente cuando hay una enfermedad maligna, la cirugía total está indicada en el mayor porcentaje de los pacientes”. Y si hay un nódulo único, con el resto de la glándula de aspecto normal, puede hacerse una hemitiroidectomía, en que se retira solo el lóbulo afectado. Una biopsia en ese momento permite saber si es un nódulo benigno, y dar por terminada la cirugía. “”Si se determina que es maligno, habría que completar la cirugía definitiva.

Las complicaciones que puede presentarse con una tiroidectomía total suelen ser la lesión, no de las cuerdas vocales, sino de los nervios laríngeo superior y laríngeo recurrente. “Son nervios cuyo trayecto está muy relacionado con la glándula tiroides”, menciona Escarpanter. En ocasiones, el crecimiento de los tumores o de la tiroides desplaza o afecta el nervio, y a la hora de hacer la cirugía, siempre existe la posibilidad de que haya algún tipo de lesión nerviosa.

Esto puede producir algún grado de alteración de la voz, que puede ser temporal en unos y definitivo en otros. Cuando la cirugía es parcial, la probabilidad de lesión es solamente hacia un nervio. Sin embargo, cuando es total, el riesgo de lesión de uno o de ambos nervios es mucho mayor.

El problema de los cambios en los nódulos en la tiroides

Aunque la mayoría de los nódulos en la tiroides son benignos, un pequeño número de estos pueden ser cancerígenos. El doctor Diego Terán comenta que el médico suele descubrirlos durante el examen físico de rutina, al palpar la tiroides, o con estudios de imagen (tomografía, ultrasonido).

Ocasionalmente, los pacientes notan los nódulos como un bulto en la región anterior del cuello (debajo de la mandíbula), al mirarse en el espejo, acomodarse el cuello de la camisa o ajustarse un collar. La mayoría de nódulos tiroideos, incluyendo los cancerígenos, son no funcionales, lo que significa que al realizar determinaciones hormonales como T3, T4 y TSH , estas son normales.

Es importante, para las personas con enfermedad tiroidea, llevar una vida sana, realizar ejercicio físico constante, evitar la ganancia de peso y controlar en lo posible el estrés.

Dr. Diego Terán, endocrinólogo

La causa de su aparición es desconocida, pero son extremadamente comunes. Terán revela que a partir de los 60 años, casi la mitad de las personas tienen un nódulo de tiroides; por fortuna, el 90 % de ellos son benignos.

La enfermedad autoinmune conocida como tiroiditis de Hashimoto es la causa más común de hipotiroidismo y está asociada con riesgo aumentado de nódulos tiroideos.

La mayoría de los nódulos suelen mantener un comportamiento estable, pero es necesario realizar revisiones periódicas que permitan detectar precozmente alteraciones en el tamaño, características generales o en la función, que obliguen a variar y ajustar el tratamiento.

“El crecimiento rápido del nódulo, la consistencia dura y la aparición de ganglios son signos de sospecha de malignidad, y en estos casos es de vital importancia un correcto diagnóstico, un tratamiento adecuado y un plan de seguimiento”, recomienda el endocrinólogo Terán.

Síntomas de enfermedad tiroidea que se confunden con otras dolencias

Los síntomas de las alteraciones de la glándula tiroides pueden confundirse con los de otras enfermedades. Un paciente hipertiroideo tiene intolerancia al calor, y sufre de temblores, ansiedad, sudoración profusa. Puede tener taquicardia, exceso de apetito, pérdida de peso y diarreas, por un proceso digestivo acelerado. Hay trastornos del sueño.

En el hipotiroidismo, el paciente aumenta de peso sin comer de más, se elevan sus niveles de colesterol porque los procesos metabólicos están disminuidos y se acumula más grasa. Hay constipación, somnolencia, cansancio y debilidad. (I)