Hay dos maneras en las que el cáncer puede aparecer en los nódulos linfáticos, esos pequeños sacos que actúan como filtro de gérmenes: o empieza en ellos o se expande desde un tumor en otra área (metástasis). En el primer caso se llama linfoma, que puede ser de Hodgkin o no Hodgkin.

Los nódulos linfáticos normalmente son pequeños y difíciles de encontrar, pero cuando hay infección, inflamación o cáncer, se agrandan. Si están cerca de la piel, se pueden ver y palpar. Los médicos usarán exámenes de imágenes para buscar nódulos que hayan crecido.

La única forma de saber si hay cáncer en un nódulo linfático es hacer una biopsia. Generalmente, cuando hay una cirugía oncológica para remover un cáncer primario, se quitan también uno o más de los nódulos linfáticos de esa área.

Cuando el cáncer ha invadido los nódulos, hay un más alto riesgo de que vuelva después de la cirugía. Esta información permite decidir si se requiere quimioterapia, inmunoterapia, terapia dirigida o radiación. Al remover los nódulos, el área afectada se queda sin manera de drenar el fluido linfático, y se produce un linfedema, que puede ser un problema recurrente. Pero la resección de nódulos no debilita la inmunidad, afirma la Sociedad Americana del Cáncer, ya que este sistema es grande y complejo.

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Los anticuerpos monoclonales son un tipo de terapia dirigida o medicina de precisión. Esta trata de reconocer y encontrar proteínas específicas en las células del cáncer, para controlar su crecimiento, división y propagación. Foto: Shutterstock

El linfoma de Hodgkin ese un cáncer que empieza en las células sanguíneas llamadas linfocitos, en casi cualquier lugar del cuerpo. Puede causar síntomas como bultos bajo la piel, fiebre, sudor nocturno, pérdida de peso involuntaria y comezón.

¿Qué exámenes se suele hacer para diagnosticar el linfoma? La biopsia, un proceso que se hace en el hospital, bajo anestesia local. Podría hacerse, además, exámenes de sangre, aspiración de médula ósea en la zona de la cadera más biopsia (para saber si el linfoma de Hodgkin ha llegado hasta allí), rayos X de tórax para saber si hay nódulos hinchados en el pecho, tomografías y resonancias mágnéticas computarizadas o tomografías por emisión de positrones (PET scan). Estos últimos pueden detectar zonas en las que se haya expandido el cáncer, como la médula espinal y el cerebro.

Los 4 estadios del linfoma y su significado

Todos esos exámenes le sirven al médico para saber el estadio de la enfermedad, cuánto ha avanzado, para decidir el tratamiento. Los estadios van del 1 al 4, y usted debería preguntar por el suyo, cuándo se lo dirán, qué significa en su caso e incluso cuál es su expectativa de vida.

La mayoría de las personas con linfoma de Hodgkin necesitarán quimioterapia (fármacos inyectados u orales) y radiación. La quimioterapia tomará varios meses y varias rondas, y tiene efectos secundarios, como la pérdida del cabello, llagas en la boca, pérdida del apetito y cansancio, problemas gastrointestinales y mayor susceptibilidad a las infecciones y al sangrado. Al terminar el tratamiento, se irán.

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La radiación puede ir junto con la quimioterapia o luego de ella. En el caso del linfoma de Hodgkin, se trata de radiación externa, y funciona mejor cuando el linfoma está en una sola parte del cuerpo.

El trasplante de células madre permite que los médicos usen dosis altas de qumioterapia para matar las células de Hodgkin. Estos fármacos destruyen la médula ósea, que es donde se forman las nuevas células de la sangre. Pero las células madre administradas después de la quimioterapia pueden revitalizar el proceso de creación de médula ósea. Hay diferentes formas de esta terapia, y cada uno tiene sus efectos secundarios.

Los anticuerpos monoclonales son proteínas del sistema inmune creadas en laboratorio, que se colocan vía intravenosa. Una vez en la sangre, se unen a las células de Hodgkins y ayudan a matarlas o les dan instrucciones para que mueran. Los anticuerpos monoclonales pueden ir solos o con quimioterapia.

Si ha escuchado de otros procedimientos para tratar el cáncer o los síntomas, como vitaminas, hierbas, dietas especiales y otros, puede que entren en el estándar médico. Algunos podrían ayudar, pero la mayoría no han sido comprobados y en muchos casos, no ayudan. Unos pocos empeoran el daño. Hable con su doctor sobre cada cosa que esté tomando, aunque sea de origen natural.

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La terapia de trasplante de células madre ayuda a la recuperación después de pasar por procesos como la quimioterapia. Foto: Shutterstock

Pregúntele a su doctor: ¿Necesito tratamiento inmediatamente? ¿Cuál es la mejor opción para mí? ¿Qué puedo esperar de esto, se curará el linfoma? ¿Necesitaré algo más? ¿Qué efectos secundarios tendré y qué puedo hacer?

¿Qué es el linfoma no Hodgkin?

Este nombre engloba varios tipos de linfoma que requieren tratamiento diferente al linfoma de Hodgkin y que se diferencian según el tipo de célula en el que empiezan. Algunos afectan los linfocitos B y otros los T.

Los dos tipos más comunes son el linfoma difuso de células B grandes y el linfoma folicular. Su primer signo es un bulto bajo la piel que no desaparece solo. También requiere una biopsia y los exámenes mencionados en el linfoma de Hodgkin, pero además podría hacérsele un ultrasonido.

En este caso, no todos los tipos de linfoma no Hodgkin necesitan tratamiento inmediato, pero cuando llega el momento, los clásicos son la quimioterapia y la radiación.

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¿Qué sucede después del tratamiento? ¿Puede regresar el linfoma?

Una vez que este esté completo, usted se sentirá, muy probablemente, aliviado y optimista, deseando recuperar su rutina, su trabajo, su vida social. Los médicos, por su parte, querrán que usted vuelva de manera regular para seguir observándolo. Esto puede extenderse por varios años, en el caso del linfoma de Hodgkin y no Hodgkin. Durante estas visitas, el doctor le preguntará sobre síntomas, le hará exámenes físicos y le mandará pruebas de sangre o de imágenes.

Este puede ser un tiempo para mirar la vida en nuevas formas, de adoptar nuevos hábitos y descubrir metas. Está bien alegrarse, pero muchos pacientes ocultan la preocupación de si el cáncer regresará. Por eso es importante tener comunicación regular con su oncólogo. No se pierda ningún chequeo y considere los beneficios del acompañamiento en salud mental. (I)