Durante la pandemia del COVID-19, el mundo también se ha visto afectado por el dengue. La confusión aparece porque ambas enfermedades se manifiestan con síntomas similares, por lo que tienden a ser confundidas. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja informa que este es el tercer año consecutivo en el que se presenta un intenso brote del dengue.

Este es uno de los motivos por los que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades han indicado que los proveedores de atención médica que trabajen en áreas donde el dengue es endémico o que estén tratando a pacientes que hayan viajado recientemente a países de América Latina, Caribe y Asia deben considerar tanto el dengue como el COVID-19 en sus diagnósticos.

Ambas enfermedades cuentan con síntomas en cómun: dolor de cabeza, vómitos, náuseas, fiebre, mialgia. Sin embargo, el COVID-19 puede incluir la dificultad para respirar, la fatiga y la tos.

En caso de presentar alguno de estos síntomas, la persona puede optar por buscar atención médica. No es recomendable la automedicación. El Dr. Germán Cisneros, líder de Emergencia del Hospital Enrique Garcés, señala que la administración de medicinas, sin diagnóstico realizado por un profesional, puede traer consecuencias:

  • Agravamiento de la enfermedad por presentación de un cuadro agudo.
  • Resistencia bacteriana al medicamento.
  • Efectos adversos graves relacionados con el aparato digestivo o riñones.
  • Reacciones adversas como intoxicación.
  • Dependencia.
  • Retraso en el diagnóstico y tratamiento adecuado.

En el caso de necesitar ayuda de un especialista, existen varias opciones, como los centros de salud del Ministerio, centros de salud del arzobispado, incluso, la telemedicina que ofrece del Municipio de Guayaquil, entre otras.

Red de Dispensarios Médicos pone a disposición de la comunidad el servicio de asistencia medica virtual. Compartimos...

Publicado por Arquidiócesis de Guayaquil en Domingo, 22 de marzo de 2020