La salud mental puede verse afectada en cualquier persona, ya sean mayores o jóvenes. Adicional a esto, la demencia es siempre un tema complicado de resolver. A menudo los síntomas pasan desapercibidos. Además, en su fase inicial, estas señales suelen ser sutiles.

En este contexto, el Hospital Quirónsalud Bizkaia (España) ha puesto en marcha un test de exploración neurosicológica para la detección precoz de la demencia.

La detección de forma precoz de los problemas de la mente ayudan al tratamiento de la enfermedad. El neurólogo Juan Carlos García-Moncó explica que “la detección precoz permite tanto al paciente como a sus familiares acabar con la duda y la intranquilidad que producen estas patologías; les ayuda a saber a qué atenerse y a prepararse para el futuro”.

Una de las primeras funciones cognitivas que se deteriora en el principio de la enfermedad del Alzheimer es la memoria. Generalmente comienza con pequeños olvidos acerca de los hechos más recientes.

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El test puesto recientemente en marcha consiste, en primer lugar, en realizar una buena historia clínica, entrevistando a fondo al enfermo y a quienes conviven con él. Tras analizar la información obtenida, se procede a realizar una exploración neurosicológica con el fin de medir la capacidad intelectual, el nivel de aprendizaje y memoria, entre otros factores.

Los datos le permitirán al especialista determinar si existe o no demencia, y de forma tentativa, establecer el tipo de demencia y el grado de la misma. El especialista detalla que posteriormente “se podrá planificar y monitorizar la rehabilitación cognitiva o el tratamiento médico a seguir”.

No existe una cura para la demencia, pero existen medicaciones que pueden ayudar a retrasar la aparición de sus síntomas y a controlar los que ya estén patentes.

Estas son algunas señales para reconocer la demencia precoz

De acuerdo a la Asociación de Alzheimer hay una lista de señales de advertencia de la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia.

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1. Cambios de memoria. La más usual es olvidar información recién aprendida. También se olvidan fechas o eventos importantes; se pide la misma información repetidamente.

2. Dificultad para resolver problemas. Algunas personas experimentan cambios en su habilidad de seguir un plan o trabajar con números. Pueden tener problemas en concentrarse y les puede costar más tiempo hacer cosas ahora que antes.

3. Dificultad con tareas habituales. Se le puede hacer difícil completar tareas cotidianas. A veces pueden tener dificultad en llegar a un lugar conocido o recordar las reglas de algún juego en que era hábil.

4. Desorientación de tiempo o lugar. Con frecuencia se olvidan las fechas. Es posible que se les olvide a veces dónde están y cómo llegaron allí.

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5. Problemas con el uso de palabras. Los que padecen del Alzheimer pueden tener problemas en seguir o participar en una conversación. Es posible, también, que paren en medio de conversar sin idea de cómo seguir o que repitan mucho lo que dicen.

6. Cambios en el humor o la personalidad. El humor y la personalidad de las personas con el Alzheimer pueden cambiar. Pueden llegar a ser confundidas, sospechosas, deprimidas, temerosas o ansiosas. Se pueden enojar fácilmente en casa, en el trabajo, con amigos o en lugares donde están fuera de su ambiente. (I)