Estados Unidos mantiene bajo vigilancia una nueva variante de la COVID-19, conocida como “Cicada” (BA.3.2), tras detectarse un incremento sostenido de casos, informaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

El organismo confirmó el 19 de marzo que sigue de cerca este linaje, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya lo incluyó en su lista de “variantes bajo vigilancia” desde febrero.

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La variante BA.3.2, considerada “altamente mutada”, ha sido identificada en más de 20 países, incluidos Japón, Kenia, Países Bajos y Reino Unido. Aunque su presencia aún es limitada en Estados Unidos, en algunas naciones ha llegado a representar hasta el 30% de los casos de COVID-19, según datos de los CDC.

De acuerdo con las autoridades sanitarias, la variante fue detectada por primera vez a nivel mundial en noviembre de 2024 en Sudáfrica, y posteriormente en un viajero hacia Estados Unidos en junio de 2025, detalla Usa Today.

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Su apodo, “Cicada” (cigarra), alude a su aparente comportamiento “oculto”, ya que circuló durante meses sin ser ampliamente detectada. Desde enero de 2026, se ha identificado en muestras clínicas y en aguas residuales en al menos 25 estados del país.

Los expertos señalan que BA.3.2 presenta entre 70 y 75 mutaciones, lo que la diferencia de linajes recientes como JN.1, predominante en los últimos años.

Esta característica ha generado preocupación sobre su posible capacidad para evadir la inmunidad adquirida por infecciones previas o vacunación, aunque aún se requieren más estudios para determinar su impacto real.

En términos de propagación, los datos más recientes indican que la variante representa una proporción menor de los casos en Estados Unidos —alrededor del 3,7% en muestras de aguas residuales—, mientras otras cepas continúan dominando.

Sin embargo, especialistas advierten que podría ganar terreno en los próximos meses, especialmente ante bajas tasas de vacunación y limitada vigilancia epidemiológica.

En cuanto a los síntomas, las autoridades indican que no difieren significativamente de otras variantes del virus. Entre los más comunes se incluyen congestión nasal, dolor de cabeza, fatiga, estornudos, dolor de garganta, tos y alteraciones del olfato o gusto.

Hasta el momento, no hay evidencia concluyente de que “Cicada” cause una enfermedad más grave, aunque se ha reportado con frecuencia dolor intenso de garganta en algunos casos. (I)