Los cambios que la menopausia produce en las mamas crean el entorno propicio para que las células cancerosas que surgen de manera natural prosperen, se afiancen y se propaguen, haciendo a las mujeres más propensas a desarrollar tumores a partir de esta etapa de la vida.
Aunque los números indican que 4 de cada 5 mujeres que desarrollan cáncer de mama lo hacen a partir de los 50 años, hasta ahora se desconocían los cambios en el tejido mamario que aumentan esta vulnerabilidad.
Publicidad
Este mes, un estudio publicado en la revista Nature Aging lo ha revelado. Un equipo de investigadores de centros de Canadá y Reino Unido presenta en este artículo el mapa más detallado hasta la fecha de los cambios que experimentan, con la edad, los tres millones de células que componen el tejido mamario de una mujer, donde llaman la atención las alteraciones drásticas que tienen lugar con la caída de estrógenos que provoca la menopausia.
Así cambian los senos con el envejecimiento
El mapa revela cómo, a medida que las mujeres envejecen, todos los tipos de células disminuyen en número, se dividen con mucha menos frecuencia y, a raíz de ello, la estructura del tejido mamario cambia, creando un ‘microambiente’ más propicio para las células cancerosas.
Publicidad
Las estructuras productoras de leche en la mama, conocidas como lóbulos, se encogen o desaparecen; mientras que los conductos que transportan la leche se vuelven relativamente más comunes, y la capa de soporte que los rodea se vuelve más gruesa.
Las células grasas aumentan, mientras que los vasos sanguíneos disminuyen, explican los autores.
Al mismo tiempo, se producen cambios en el entorno inmunitario: los senos más jóvenes tienen más células B y células T activas, lo que les ayuda a identificar y destruir las células cancerígenas y a evitar que se propaguen.
Pero a medida que el tejido envejece, estos tipos de células inmunes disminuyen en número, siendo sustituidas por otras que crean un entorno inmunitario más inflamatorio y potencialmente menos protector frente a las células mutadas, que encuentran un ambiente más propicio para crear tumores.
Las alteraciones más drásticas vienen en la menopausia
La elaboración del mapa ha sido posible gracias al análisis de mamografías y de biopsias (extraídas por motivos no relacionados con el cáncer) de 500 mujeres de entre 15 y 86 años de edad.
¿Por qué el riesgo de cáncer aumenta con la edad? “Nuestro mapa revela las razones por las que el riesgo de cáncer de mama aumenta con la edad y explica por qué los tumores en mujeres más jóvenes difieren biológicamente”, señala uno de los autores, Pulkit Gupta, de la Universidad británica de Cambridge, en un comunicado.
“Aunque vemos cambios con la veintena, posiblemente relacionados con el embarazo y el parto, las alteraciones más drásticas del tejido mamario se producen durante la menopausia”, añade Gupta.
Samuel Aparicio, otro de los autores, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), destaca que aunque “ya se había observado que los cambios en la actividad estrogénica dependientes de la edad se producen de forma marcada en las células secretoras de leche, la sorpresa ha sido ver que estas alteraciones afectan a todos los tipos de células del tejido mamario, incluidas las inmunes”.
El cáncer de mama es el tipo de tumor más común en las mujeres: el 15 % de todos los nuevos casos.
La presente investigación ha sido financiada con el apoyo de la Asociación de Investigación del Cáncer de Reino Unido (Cancer Research UK).
Un abanico de terapias para el cáncer de mama
El cáncer de mama es todavía el más común en todo el mundo. Pero la manera en que la enfermedad es vista y tratada ha cambiado drásticamente desde que sus indicadores moleculares fueron extensivamente caracterizados.
Ahora hay marcadores inmunohistoquímicos, proliferación de la proteína Ki-67, marcadores genómicos (BRCA1, BRCA2 y PIK3CA), e inmunomarcadores.
El estándar de tratamiento es la terapia combinada neoadyuvante, que a menudo va acompañada de terapia dirigida (especialmente en caso de HER2-positivo y triple negativo). Ahora se manejan métodos para desescalar la cirugía de mama y de axila y adoptar estrategias posneoadyuvantes adaptadas al tipo de riesgo.
La radioterapia sigue siendo un pilar importante de la terapia del cáncer de mama, pero los programas de desescalamiento han crecido. Los tumores ER positivos se tratan con 5 a 10 años de terapia endocrina y quimioterapia, basada en el análisis de cada caso.
Para el cáncer metastásico de mama, las opciones de terapia al momento incluyen terapias dirigidas como inhibidores de CDK4 y CDK6, inhibidores de PI3K, inhibidores de PARP e inmunoterapia anti-PD-L1, dependiendo en el tipo de tumor y perfil molecular. Todo esto refleja la complejidad de la terapia actual contra el cáncer de mama. (I)