La llegada del primer hijo produce cambios en la estructura de la pareja. Cuando viene un bebé, la carga emocional, física y económica aumenta, especialmente en los primeros 24 meses.

Este es un gran evento que puede poner en evidencia aquellos aspectos que no han sido trabajados con anterioridad, dice la psicóloga Victoria Peraza (@psicovictoriaperaza).

¿Cómo preparar la relación para que la llegada de esta tercera persona no los fracture o les cree dificultades? Esa reestructuración es un trabajo en equipo; no funciona culparse o competir por quién da más o quién pasa más tiempo con el bebé. El trabajo de los dos padres debe ser equitativo y reconocido. Y un aspecto importante es la comunicación: hablar constantemente de lo que les afecta, cómo se sienten, qué necesitan.

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Escuche a los familiares, no desprecie la opinión de ellos, pero cuando se sienta invasivo, digan que la decisión va a ser de la pareja. Foto: Shutterstock
  • Hablen de los temas difíciles sin sentir que la relación es de cristal y que va a romperse por la sinceridad.
  • Acepten las conversaciones delicadas sin asumir que el otro está tratando de atacar.
  • Sostengan conversaciones frecuentes y cotidianas.

Sobre los quehaceres del hogar: las redes sociales suelen mostrar situaciones idílicas en la que los padres se alternan en todo, permanecen en casa, dominan todas las habilidades de cuidado y crianza. “Dan expectativas poco realistas de la paternidad y la maternidad”, dice Peraza.

La distribución no tiene que ser milimétrica, 50-50, sino de acuerdo a la persona y sus capacidades y preferencias. Si uno es el que cocina bien, no está mal que lo asuma. “Lo que importa es que se haya llegado a un acuerdo en cuanto a la repartición de tareas y responsabilidades”.

¿Qué pasa con la ayuda y los consejos de la familia? Es válido, dice la terapeuta, pero hay que tener límites. “Saber hasta qué punto recibirlas y agradecerlas. Escuchar a nuestros familiares, no despreciar la opinión de ellos, pero cuando se sienta invasivo, poder decir que la decisión va a ser de la pareja”.

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En cuanto al uso del dinero, la práctica usual es dividir los gastos, no unificar los ingresos. Pero tener un fondo en conjunto como pareja puede evitar conflictos por el uso del dinero y por los gastos imprevistos. ¿Quién va a asumir el pago de una emergencia médica? Deberían ser los dos. Lo mismo pasa con las decisiones de la vida diaria: horarios de sueño, edad del destete. “Hay que prepararse para la nueva realidad”.

Esa realidad es que ahora tienen dos roles, son padres y son pareja, y los dos ámbitos deben ser separados y atendidos.

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Esta demarcación es importante en caso de una separación. “El (hijo) debe saber que los padres ya no son pareja, pero tienen que seguir pendientes de sus necesidades y que el amor que le tienen a él no puede estar condicionado al amor o a las situaciones que hayan pasado como pareja”.

Hacer espacios exclusivos para la pareja en medio de la rutina

Al llegar un niño, lo que debe cambiar es la dinámica familiar, que no es lo mismo que el tiempo de pareja. “Se asume que en el momento en que nace el hijo, el tiempo de los dos se olvida, cuando en realidad eso es en lo que más deberían trabajar: en que la pareja esté consolidada para cuando se conviertan en padres”, aclara la psicóloga clínica Gabriela Loayza, máster en Terapia Familiar y Terapia de Pareja.

Tener un fondo en conjunto como pareja puede evitar conflictos por el uso del dinero y por los gastos imprevistos. Foto: Shutterstock

Los dos necesitan espacios exclusivos. “Hay parejas que tienen hijos de 5 años que siguen durmiendo con ellos. Quedan en el olvido las citas o el tiempo solo para ellos”. ¿Es muy difícil? “Si la rutina para el bebé es que va a dormir a las seis de la tarde, eso quiere decir que hasta las nueve en que se vuelve a despertar, ese espacio es de pareja; pero en general no se establece así y eso comienza a distanciarlos”.

Desde la terapia, continúa Loayza, se habla de la diferencia entre el sistema de la pareja y el sistema de los padres. “Mezclamos todo, creemos que es lo mismo, no vemos la necesidad de tener espacios distintos”.

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Con un hijo, la pareja necesita redescubrir sus nuevos roles de padre y madre, y también las nuevas condiciones. “Hay que tomar en cuenta que las hormonas de una mujer cambian un montón a partir del parto. Hay estudios que hablan de cómo el cerebro cambia de manera permanente luego de que una mujer da a luz; ella va a estar enfocada en la supervivencia de su hijo”. Y aunque esto es natural, no se puede olvidar que primero estaban los dos.

“Hay que crear rutinas de pareja, espacios de pareja; entender que son roles separados de ser padres y qué le corresponde a cada rol”. Loayza recomienda no cruzar esas líneas, no castigar al otro porque no cumplió a cabalidad alguna tarea parental dejando de hablarle o negando la intimidad o las relaciones sexuales. “Si te das cuenta, se está mezclando el rol de pareja con el rol de la paternidad. Lo que me molestó fue que no hizo lo que acordamos para nuestro hijo, pero él o ella sigue siendo mi pareja”.

Desconexión con la sexualidad, un fenómeno común

El aspecto de la sexualidad puede sufrir una desconexión, dice Susana Bermeo, máster en Sexología y Sexualidad Humana, creadora de AOMA, método y escuela con enfoque de conciencia y sexualidad consciente. “Desde la perspectiva de AOMA, muchas veces la mujer no tiene claro qué es ser mujer, sino solo ser madre. Y cuando llega a ser madre, muchas veces se queda solo en ese rol”.

El momento del nacimiento del niño pone en evidencia si la pareja realmente estaba funcionando profundamente en la intimidad o si solo seguían lo que Bermeo llama “el guion preestablecido de la sexualidad”.

La desconexión con la sexualidad, indica, sucede porque muchas mujeres viven solo en la energía de ser madre. “Nunca habitaron ni comprendieron lo que es ser mujer. Con la llegada del hijo, la energía de la creación, que es la misma que la sexualidad, se activa al máximo. En el posparto y la lactancia, esa energía está a flor de piel. Pero, al no conocer su propia energía como mujeres, ese cambio poderoso las asusta. Lo bloquean. Así, canalizan la energía solo en el rol de madre y se desconectan de la sexualidad”.

¿Cuál es la diferencia de estos dos roles? “Para ser madre, necesitas ser mujer y un hombre. Y para ser mujer, solo necesitas ser mujer”.

Cuando la mujer sí está conectada con su feminidad, ocurre algo distinto: “Integra el ser madre y el ser mujer, y esa misma energía puede enriquecer la relación de pareja. Por eso, la sexualidad no necesariamente disminuye con la llegada de un hijo; puede incluso profundizarse”. Pero Bermeo especifica que no se trata solo de lo genital. “La sexualidad sigue viva en el contacto, en la mirada, en las caricias, en la intimidad cotidiana”.

Otra realidad importante, argumenta, es que muchas parejas llegan al embarazo con una sexualidad insatisfecha, sin una verdadera intimidad, por lo general basándose en el sexo de rendimiento o el sometimiento del uno al otro. “Al ser madres, el hijo, la lactancia o cualquier otro motivo se convierten en el gran pretexto para evitar las relaciones sexuales, y es así como se inician el distanciamiento y la incomprensión”.

La sexóloga explica que durante la lactancia, el cuerpo de la mujer entra en un estado de altísima sensibilidad. La lactancia es un tiempo de gozo y sensaciones placenteras. De esto habla en el libro El otro gozo (2023), de cómo esta es la etapa ideal para compartir la energía de la maternidad con la pareja.

“La sexualidad después del embarazo es un factor que ayudará a la pareja a cuestionarse con honestidad cómo están sintiendo”.

Bermeo considera que hay desconocimiento sobre el lenguaje sexual de la mujer, y ella se limita a someterse al del hombre. “El síntoma más evidente es cuando una mujer no quiere tener relaciones porque ahora tiene un pretexto en el rol de ser mamá. Es el momento de acudir a un profesional y pedir orientación sobre qué hacer”.

Retomar la sexualidad con el mismo parámetro que tenían antes de la maternidad y paternidad no es una opción. “Eso no va a ser posible”.

Señales de que la pareja va por buen camino

La psicóloga Peraza apunta que los nuevos padres pueden notar señales de que la relación está saludable cuando:

  • Todos los días pueden hablar de cómo se sienten, vislumbrar el futuro juntos, aceptar que están cansados o que necesitan ayuda.
  • Tienen una red de apoyo para los momentos difíciles, sean los abuelos o los amigos.
  • Están pendientes del bienestar propio y del otro.

Las rutinas que tenían antes del bebé se han ajustado, pero no han quedado olvidadas: hacer ejercicio, comer saludable, salir con los amigos o ir a las reuniones familiares. (F)