Los consumidores, padres y educadores están buscando servicios de contenido por streaming o descarga continua (la traducción propuesta por la Fundación del Español Urgente), para entretenerse, para informarse, pero también para apoyarse en la escuela a distancia. Al mismo tiempo, muchos niños y adolescentes están navegando y viendo por su cuenta, por estas y otras vías, y no únicamente con fines escolares. En cierto modo, ellos van siempre un paso adelante de los adultos.

Eso hace que este grupo de la población esté cada vez más expuesto, dice Christian Espinosa (@coberturadigital), periodista y educador que lleva 20 años capacitando a escuelas y familias sobre contenidos y reputación en línea.

Ha bajado la edad a la cual los chicos acceden a los dispositivos”. A su vez, los peligros de la sobreexposición son más altos”.

Cuando empezó a dar charlas sobre crianza digital, su público estaba compuesto por niños de 12 años en adelante, recuerda Espinosa. “Después empezamos a ver niños de 10, que ya tenían cuentas de Instagram. Y en el último año me han pedido que hable a niños de 8 años”, enganchados con juegos en línea. “Mañana me tocará dar charlas a niños de 3 a 5 años. (Los padres) no están controlando y no están acompañando”, concluye.

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Muchos padres no crecieron con la conciencia de estos peligros, añade Espinosa, que compara el permitir que un niño se enfrente a la internet con dejarlo solo en la calle.

“A los 8 años, aunque les enseñemos a cruzar, no los dejaríamos hacerlo solos. Cuando les abrimos la puerta a internet, los enviamos no a una calle, sino a una jungla”, pues la diferencia, dice, es que este es un espacio ‘salvaje’, en el que no encontrarán simplemente gente transitando y atendiendo sus propios asuntos, sino depredadores expectantes, como la pornografía y los pederastas.

Los padres son el principal filtro que tienen los hijos para saber cómo conducirse en esos espacios”. Debería, por supuesto, haber intervención del Estado, la escuela y las plataformas, pero no se puede esperar hasta que estos entes reaccionen.

La palabra clave, cree Espinosa, es educar, más que controlar. “Acompañar, estar junto a ellos en esta navegación. En estas plataformas no deberían ‘caminar’ solos al menos hasta los 12 años; programas como El juego del calamar son la punta del iceberg de lo que ellos están viendo”.

Padres de escuelas de Australia, Reino Unido y Estados Unidos han reportado que el nuevo entretenimiento del recreo es una recreación de ‘El juego del calamar’ (Netflix). La sentencia de muerte se reemplaza por golpes (‘The Washington Post’). Foto: El Universo

El comunicador recomienda no dar un teléfono inteligente a un niño menor de 12 años, y debe quedar claro que no es de propiedad exclusiva del menor, sino de la familia, y que los padres siguen siendo los propietarios. Como cuando los padres prestan el auto a un joven: no significa que se lo hayan regalado.

“Se han normalizado estas cosas; los niños no deberían tener teléfono hasta los 12, 13, cuando van madurando”. A menor edad, mayor supervisión; pero el acompañamiento debe mantenerse siempre. “Guiar y conversar con ellos para saber en qué están”.

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Preste atención también a los contenidos no oficiales. Usted puede prohibir una determinada serie, “pero los videos de las masacres recientes en las cárceles circularon por TikTok”, plataforma que los padres dejan sin supervisión, por creer que solo son un repositorio de entretenimiento.

El acceso a internet: edades críticas

El niño puede acercarse a una computadora o tablet a partir de los 4 años. La OMS no aconseja que sea antes, y menos sin supervisión, determina la doctora María José Palomeque, psiquiatra del área de adolescentes de los Centros Especializados en Tratamiento a Personas con Consumo Problemático de Alcohol y otras drogas (CETAD), del Ministerio de Salud Pública.

Desde esa edad se empieza a crear hábitos, como usar el teléfono por tiempo limitado, en compañía de los padres. Hay mucha problemática con pacientes de 8 y 10 años que no recibieron esta instrucción, indica la médica, pues la familia quiere que dejen el teléfono, cuando se lo permitieron desde que tenían 3.

En junio de este año, TikTok removió 300.000 videos por 'violencia extremista', según 'Business Insider'. Foto: El Universo

“Así como hay adicción a las sustancias, la hay a las redes sociales y a ciertos programas. La corteza prefrontal cerebral del niño no está totalmente desarrollada, ni tampoco el sistema límbico, donde se origina la sensación de placer a causa de algo, al punto de no poder parar.

Es alarmante, según la psiquiatra, el efecto del descuido de la salud mental de los niños durante la pandemia. “El adulto puede darse cuenta más rápidamente de que tiene síntomas de ansiedad o depresión, pero para los niños no es tan sencillo expresarse. Esperamos que en 2022 volvamos a las aulas presenciales, porque muchos niños están sumados a este mundo virtual, sin querer salir, creyendo que esto es normal”.

Un diagnóstico de los derechos de los niños durante la pandemia

Palomeque insiste en la creación de buenos hábitos de alimentación, sueño, consumo de medios, uso del tiempo libre. “Durante el confinamiento, muchos padres permitieron que los niños pospusieran la hora de dormir hasta la medianoche. No está bien”. Hay un trastorno del sueño-vigilia, que empieza a manifestarse a medida que los niños tienen que volver a sus actividades, pero no quieren retomar sus horarios prepandémicos.

Identifique el contenido educativo en la web

Casi cada programa (y aplicación) tiene su valoración según la edad a la cual está dirigido, y en general, es una clasificación aceptable hasta cierto punto, considera la psicóloga y psicoterapeuta Lorena Pástor, directora de Bienestar Estudiantil en la Universidad Internacional SEK.

“Sin embargo, también es importante el criterio del adulto que está a cargo de los chicos. No todos los niños están en el mismo nivel de madurez, y su familia es la que, en teoría, mejor los conoce, y sabe lo que les conviene”.

  • Fíjese en que el programa maneje un lenguaje adecuado a la edad del niño; si es preescolar, se apoyarán en material gráfico didáctico, actividades cortas y vistosas, acompañadas de música y canciones.
  • Para niños en edad escolar se vuelve más complejo, y combina información teórica con juegos, actividades lúdicas y material interactivo. La temática no es libre, sino muy específica y se limita al conocimiento, actitud o competencia que se quiere desarrollar en el niño.
  • Para adolescentes y jóvenes es importante que se brinde soporte en sitios adicionales, “que se les enseñe a pescar; la persona al frente les presenta pequeñas pastillas informativas y les da herramientas para investigar, analizar y criticar”.

No es aconsejable poner frente a la pantalla a menores de 24 meses. “En esa etapa el cerebro está empezando la formación de sinapsis, de conexiones cerebrales, y el aprendizaje se da por experiencia verbal, por observación, por experimentación física; abrazar, trepar, gatear, arrastrarse”.

Ejercicios de motricidad fina para ayudar al niño de 3 a 5 años de edad

Si usted deja al niño sentado o acostado frente a la pantalla, estará distraído, pero no estará desarrollándose. “Sé que para padres de familia muy ocupados, esto debe ser muy desafiante, y la tentación de darles la televisión o un celular es muy grande. Pero es un riesgo que puede impedir su desarrollo normal y causar dificultades para conciliar el sueño y problemas de ansiedad”.

Permita que los niños se aburran

La tecnología en sí no es buena ni mala, resume Pástor. “Lo más importante es el contenido. Qué está viendo, y cuánto tiempo, y si estamos hablando con ellos de lo que están viendo”.

Tenga claros los tiempos máximos de exposición. “Antes de los dos años, nada; de los dos a los cinco, menos de una hora diaria; después viene el período de una hora al día, y a partir de los 16 años, pueden ser dos horas diarias, pero siempre con acompañamiento”; esto no funciona como la programación de televisión, las posibilidades al abrir múltiples pestañas, incluso mientras se está en clases, son impredecibles.

“Existen herramientas de control parental en las que se puede manejar el tipo de páginas y el tiempo de conexión. Con esto, las aplicaciones crean un informe”. Tampoco se trata de controlar sin dar explicaciones, sino de crear espacios de conversación y llegar a acuerdos con los niños mayores, sobre los tiempos, los contenidos y el porqué.

Y entonces, si no los dejamos estar en internet más de una hora al día, ¿qué inventar para entretenerlos, qué van a hacer con todo ese tiempo? La psicóloga invita a dejar que los niños encuentren sus propias ocupaciones e intereses.

El aburrimiento sirve para que los chicos usen su creatividad e imaginación, inventen juegos, busquen qué hacer en la casa, desarrollen habilidades musicales con algún instrumento que tengan en casa”. Si la familia puede permitirse clases particulares, excelente, pero si no es así, aún hay mucho por hacer.

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Horneen un pastel juntos, reorganicen la habitación, cambien los muebles de sitio, recurran a lo que hay en la casa. “Dejar que los chicos se aburran no es ningún drama”, afirma Pástor. “Es dejarlos pensar por su cuenta, con lo que tengan a su alcance”.

Una palabra sobre los perfiles para niños

Si bien usted puede hacer uso de los controles parentales y de los perfiles para niños, no descanse en ellos. En 2021, la organización estadounidense Common Sense Media estudió las regulaciones de privacidad de servicios de streaming, aplicaciones y dispositivos, y los calificó según diversos criterios.

Entre sus resultados, comparten que Apple TV Plus, YouTube TV, Amazon Prime Video y Netflix son las únicas plataformas que aseguran que no venden los datos de sus usuarios. Solo Apple TV Plus declara no tener anuncios dirigidos según el perfil. Disney Plus y HBO Max tienen las mejores prácticas de control parental, pero solo YouTube TV y Paramount Plus proveen información de cómo protegen la información de los estudiantes que se conectan desde centros de educación básica o con propósitos educativos.

Todo esto está en el estudio Privacidad en apps y dispositivos de streaming: Mirando a la TV que nos mira, en el sitio web de Common Sense Media.

Usted como filtro entre su hijo y los medios

  • Involúcrese en los contenidos que su hijo ve, es la primera advertencia de la psiquiatra Palomeque. “Entre la palabra y el ejemplo, ellos van a tomar esto último. Cuando yo reclame, me dirán, tú lo haces y por qué yo no”.
  • No vea programación para adultos, incluidas las telenovelas, en el tiempo que comparte con sus hijos pequeños o adolescentes.
Los programas para público adulto, incluyendo las telenovelas, deben verse en ausencia de los niños. Foto: El Universo
  • Esté atento si nota a su hijo retraído, sin querer compartir con la familia momentos como las comidas, e insiste en comer solo en su habitación. Sea firme, use la disciplina positiva, no permita dispositivos durante las comidas, proponga conversar de aquello que tanto les llama la atención.
  • Fíjese en las clasificaciones por edad que tiene cada programa y en los motivos por los cuales esto es así (lenguaje violento, violencia sexual o gráfica).
  • No ceda a ver programas para público adulto con los niños, con la excusa de que usted les explicará todo. No los lleve al cine a ver algo que no es para todo público. “Si yo se lo permito, el día en que yo no esté, lo verá, y dirá que le di permiso”.
  • La doctora Palomeque recomienda el camino de la supervisión y la formación desde los 3-4 años, cuando el niño desarrolla el gusto por los objetos electrónicos. “Y si tengo adolescentes, sigamos con el ejemplo, la comunicación y la supervisión. Un niño de 12 años no puede ver lo que quiera”, por más maduro que los padres crean que es.
  • Esto no significa que usted no pueda hablar con sus hijos de sexo o de drogas, pero en un contexto familiar y educativo, no durante un momento de entretenimiento ni por medio de una serie creada con otros fines y con otros criterios. Si necesita recursos, busque programas y aplicaciones educativas, o documentales que usted haya visto y aprobado previamente.

Hablar de sexo con los niños, ¿a qué edad?

  • Observe cambios de comportamiento, como horas encerrados en la habitación. La psicóloga Pástor señala que los chicos pueden cerrar la puerta, pero no con llave, ni prohibir la entrada a los padres.
  • Ponga atención a los problemas para dormir o pesadillas, están irritables, temerosos, no quieren salir; o si un niño empieza a orinarse en la cama. “Algunos de estos problemas pueden derivarse de algo que están viendo, pero también de aquellos con quienes se están contactando”.
  • No intente infundirles más miedo. Hable de las ventajas de la tecnología y de los peligros que hay, y cómo mantenerse seguros. (F)