Es un deseo natural y propio de esa edad en que la música se convierte en un reflejo y expresión de su identidad: asistir con un grupo de amigos a escuchar en vivo a su artista favorito. Pero tras la cuarentena por el COVID-19 y dependiendo de la edad del menor, es inevitable también que las alarmas y temores por la seguridad de su hijo se disparen en la cabeza de los padres de familia.

“En la adolescencia los jóvenes buscan modelos de identificación que por lo general son personajes públicos como artistas, influencers y cantantes, por lo tanto, su tendencia es idealizar a esos personajes y lógicamente ser parte de la convocatoria que estos hacen a través de conciertos, no solo por estar cerca de ellos, sino también por ser partícipes de los eventos ocurridos con sus pares y así tener experiencias y temas de conversación en común”, explica la psicóloga clínica Mónica Llanos Encalada.

Y los padres deben procurar responder en coherencia con esa realidad, aconseja la doctora. “Los progenitores somos los adultos y se espera que tengamos un criterio formado y amplio sobre las diferentes situaciones de vida, por lo tanto, el diálogo se vuelve fundamental con nuestros hijos, puesto que no podemos pretender tenerlos en una burbuja de cristal, pero tampoco pretender darles extrema libertad, al punto que se exponga a peligros innecesarios”.

La especialista recomienda evaluar ese tipo de permisos desde los 16 años de edad del menor, aunque más allá de la edad, el concederle la autorización para asistir a un espectáculo masivo dependerá el nivel de desarrollo del pensamiento y criterio de responsabilidad del adolescente. Asimismo, para la posibilidad de que vayan solos también se deberá evaluar el lugar, el número de personas y el tipo de acompañantes que tendrá.

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Una solución es promover el diálogo familiar sobre las ventajas y desventajas de asistir a este tipo de shows.

Un temor que se alivia con diálogo

“Los padres están conscientes de que no tienen control sobre el tipo de personas y situaciones que se pueden dar en el interior del espectáculo”, explica Llanos y eso aviva sus temores sobre que sus hijos se expongan a peligros como vandalismo, agresión, drogas y promiscuidad sexual. “También se puede dar el caso de considerar que su hijo no está preparado para responder o manejar situaciones en las que tenga que decidir sobre acciones que pongan en riesgo su integridad, dado que en la adolescencia, por lo general, no se miden las consecuencias de los actos y en algunos casos se les puede salir de las manos”.

El mejor camino, enfatiza, es promover el diálogo familiar sobre las ventajas y desventajas de asistir a este tipo de shows e incluso hablar sobre cómo reaccionar frente a determinadas situaciones que podrían presentarse. “La actitud debe ser de apertura y no para restringir, aunque se sienta tentado a hacerlo. Para llegar a acuerdos, primero hay que escuchar los planes y expectativas de los menores, también sus propios temores, conocer los detalles del evento y las posibilidades que existen”.

Es natural que durante la adolescencia los jóvenes busquen modelos de identificación que por lo general son personajes públicos como artistas, 'influencers' y cantantes.

Así, una vez que ambas partes han expuesto su punto de vista, se puede dar paso a la negociación y definir detalles como:

* Qué amigos los van a acompañar (que sean quienes los padres conozcan).

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* Movilización segura para ir y salir del show.

* Precauciones y recomendaciones frente a incidentes que se puedan presentar.

* La comunicación que deben mantener con los padres durante el espectáculo.

“Cuando existe transparencia y confianza de ambas partes en este tipo de situaciones, y otras similares, todo fluye de manera natural, como parte de la vida y como oportunidades de formación para nuestros hijos”.

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Oportunidades para fortalecer la confianza

Sin embargo, no hay que esperar a que llegue un espectáculo masivo para comenzar a construir la confianza con su adolescente. Cada salida casual o reunión entre amigos puede ser una oportunidad para orientarlos sobre los peligros de su entorno, estar alertas y cuidar de sí mismo.

Y deseche la opción de seguirlo en secreto o desde lejos sin que su hijo lo sepa. “En todo momento los padres deben mostrar transparencia, verdad y ser consecuentes con lo que demandan de sus hijos”, subraya Llanos. “En lugar de seguirlos podría, por ejemplo, acordar ir a dejarlo o retirarlo del sitio”, agrega.

Cada salida casual entre amigos es una oportunidad para orientarlos sobre los peligros de su entorno y fortalecer la confianza.

La especialista cree que los padres también crecen junto con sus hijos y, una vez que dejan la infancia, adaptarse a ser padres de adolescentes. “Los padres debemos aprender a confiar en nuestros hijos y estar conscientes que se van a equivocar y tendrán que aprender de sus propios errores porque se están entrenando para la vida adulta, por ello en la adolescencia debemos realizar un acompañamiento y aprender a soltarlos de manera gradual”.

¿Y si a pesar de toda la preparación familiar ocurre un incidente negativo? Entonces habrá que evaluar si el hecho se escapó de las manos del menor o si, por el contrario, fue a consecuencia de no haber cumplido las normas o los acuerdos hechos. “Es importante que exista una consecuencia, pero también diálogo sobre lo sucedido y verlo como una oportunidad para reflexionar y aprender”.

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Recomendaciones desde la autoridad

Aunque en cada evento masivo cada organizador es el responsable de garantizar la asistencia médica de emergencia en caso de que los asistentes la necesiten, el mayor William Muñoz, jefe comisionado de la División Especializada del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, aconseja estar alerta, por ejemplo, de las zonas de seguridad del sitio, así como no traspasar las líneas que las instituciones de respuesta marcan como límite (cintas de peligro). “Si son en escenarios cerrados podría distinguirse con anticipación las salidas de emergencia”, explica.

Desde su experiencia, Muñoz comenta que entre los problemas más comunes que suelen atender en escenarios masivos está la exposición a temperaturas muy altas y al sol, así como casos de deshidratación. Aunque también se han presentado emergencias de fondo como cuando hay un aumento de la frecuencia cardiaca en uno de los asistentes.

¿Qué debería hacer si existe un altercado? Alejarse del sitio (para evitar salir lesionado) y pedir ayudar al ente de respuesta más cercano.