Cuando los chicos en sus juegos apuntan a alguien o a algo y hacen que aprietan el gatillo, algunos padres suelen asustarse y tienden a prohibirlo; otros lo ven como cosa de niños. ¿Es algo de lo cual preocuparse?

Para los niños pequeños y mayores, jugar a los disparos puede ser muy divertido, porque reciben atención. Al principio utilizarán algo sencillo, como una inocente pistola de agua, pero con la edad tal vez prefieran una de esas modernas armas con dardos de espuma.

No a todos los adultos les hace gracia esto, porque piensan que podría abrirse la puerta para que se vuelvan violentos.

La psicóloga Anikka Rötters, quien colabora con el website Mutterkutter.de, sabe que los adultos suelen reaccionar en primer lugar con preocupación. Por eso, se encarga de aclarar que “los niños no están en condiciones de pensar por completo las consecuencias hipotéticas”. Y añade que no desean realmente que alguien muera.

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Al adquirir un juguete pregúntese qué historias imaginará el niño con eso, y si están de acuerdo con lo que usted quiere inculcar. SHUTTERSTOCK Foto: El Universo

Sin embargo, existe una forma del juego en la que la preocupación de los padres se encuentra justificada. “Y esto es cuando el niño se muestra lleno de odio al desarrollar el juego”, dice Bettina Meisel, presidenta de la Asociación de Psicoterapeutas de Niños y Adolescentes en Alemania. Entonces los padres deberían aguzar el oído y fijarse de dónde procede ese odio. El componente de alegría y diversión, señala la especialista, no debería pasar a un segundo plano.

¿Qué pasa en la mente de los niños que juegan a la guerra?

El psicólogo clínico Samuel Merlano se muestra más cauto con los mensajes que estos tipos de juegos pueden conllevar en una sociedad como la ecuatoriana, y recomienda prestar especial atención a la historia que hay detrás del juego. ¿Qué están imitando los niños? ¿Una película, algo que vieron en la calle, en las noticias?

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Este tipo de imitaciones pueden bloquear las emociones básicas de la convivencia: la empatía y la compasión. Se emulan, en cambio, otras actitudes, como la indiferencia y la frialdad.

“Existen muchos juegos positivos, como muchos de los de mesa, que estimulan la rapidez mental pero también la integración”. Las emociones de este tipo de recreación generan neurotransmisores como endorfina y dopamina, las hormonas del bienestar y la felicidad. “Lastimosamente, nos olvidamos de promocionar esto en casa y de tener un tiempo para jugar con los hijos”.

El juego, añade Merlano, no es solo cosa de niños. Al ver a mamá y a papá riendo, compartiendo, formando equipo, los hijos sienten tranquilidad y también aprenden sobre la cooperación y la resolución de conflictos.

¿Qué necesitan los niños para jugar bien?

“Lo que los niños quieren es divertirse y ser felices”, dice Merlano, más que un juguete o un juego específico. Haga la prueba. La próxima vez que los vea enfrascados en ese juego atrapante, no les ordene que apaguen y vayan a buscar otra cosa que hacer. Pregúnteles: ¿Quieres jugar conmigo?, y proponga algo diferente, que usted también pueda disfrutar.

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Guayaquil, 27/09/2021. Procure juegos que promuevan la interacción y el desarrollo de la motricidad en los niños. SHUTTERSTOCK Foto: El Universo

Merlano dice que los niños aceptarán la invitación, pues aunque no lo crea, tener la atención de papá, mamá o el adulto de confianza es mucho más atractivo. “Mostremos nuestra parte infantil y alegre, usemos el sentido del humor. Nuestros hijos pueden sentirse abandonados aun dentro de casa, y no les queda más que buscar la computadora y los juegos en que sus amigos están involucrados”.

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Merlano, al hablar sobre los juguetes costosos, explica que muchas veces los que los padres están comprando es tiempo para que los niños los dejen tranquilos. “No estamos conscientes de que nuestros hijos van a crecer y un día se irán de casa. Sus prioridades cambiarán. Cuando hagamos esta conciencia, querremos jugar todos los días con ellos. La infancia es la etapa para aprovechar al máximo. Ellos no necesitan juguetes caros ni la última tecnología, sino nuestra presencia”.

El juego es imitación. ¿Qué roles o personajes imitan sus niños al jugar? SHUTTERSTOCK Foto: El Universo

El juego y la formación para la vida adulta

Los juguetes que imitan armas, lucha, combate o cualquier entretenimiento con inclinación a la violencia no son inofensivos, dice la psicóloga educativa Maritza Montaño de García. Ella invita a cuestionarse ¿cuál es el propósito original de un cañón, por ejemplo? ¿Por qué mi niño necesitaría uno a pequeña escala? ¿Qué hará con él, qué imaginará al usarlo?

Esto se complica cuando el niño crece y gusta de los videojuegos en los que la violencia se vuelve más gráfica. “Ya no necesita imaginar todo lo que está pasando, ve sangre y personajes decapitados, y así va insensibilizándose”. Montaño recuerda que en la opción multijugador, el que está detrás del otro personaje es un compañero o amigo del niño, y que muchas veces la meta de la competencia es quién mata primero o quién mata más enemigos.

Guayaquil, 27/09/2021. Los videojuegos de guerra o luchas descuidan aspectos importantes como el aprendizaje de la empatía, saber perder, respetar los turnos. SHUTTERSTOCK Foto: El Universo

También puede confundirse el significado de la defensa propia (buscar formas de evitar que nos agredan) con la violencia (tratar de hacer más daño que el que tratan de hacernos).

Si usted observa a su hijo o hija jugando de una manera que no es apropiada, como golpear a otros niños, no los corrija con otro golpe. “Estaría reforzando la mala actitud, les está transmitiendo a sus hijos que esa es la forma de arreglar los problemas. Si tenemos la intención de educar, usemos otro método”. Explique por qué no estuvo bien y cuáles serían las posibles consecuencias de agredir a otro.

El juego es una de las herramientas para formar al niño para la vida. “Los niños que estamos formando crearán la sociedad futura. Los padres son llamados a encontrar las enseñanzas que el niño llevará en su mente”. Montaño recomienda el cortometraje animado Cuerdas, que ha utilizado para tratar con los niños el tema del bullying escolar. “Los niños quedaron impactados porque vieron un resultado que no esperaban”.

La psicóloga también comenta que la emergencia sanitaria global ha dejado un gran déficit en la educación escolar, por lo que es necesario que la familia busque complementos, en vez de facilitar dispositivos electrónicos para ‘librarse’ de interactuar con los menores.

Opte por juegos que contribuyan al desarrollo motriz (como saltar la cuerda), la competitividad (sillas musicales) y las relaciones interpersonales (al formar equipos). Así podrá aprender las reglas del juego, aplicables para la vida: no siempre se gana, así que hay que saber perder y alegrarse por el éxito de los otros, esperar el turno sin saltarse la fila, evitar hacer trampas y tener cuidado antes de acusar a otro de haberlas hecho.

¿Qué hacer con los juguetes que simulan armas?

Si sus hijos son preadolescentes o adolescentes, tal vez se resistan a abandonar sus pistolas de agua y espuma. Rötters cree que la simple prohibición no funcionará mientras las armas formen parte de este mundo y de esta realidad, y de los libros, cuentos y películas.

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Lo que puede tener sentido, afirma la experta, es restringir temporal y geográficamente este tipo de juegos. Por ejemplo: “En la sala no se juega con pistolas de agua”. No es cuestión de botarlos de manera arbitraria. Mejor establezca reglas claras al jugar.

  • No apuntar a los ojos.
  • No mojar a quien no está participando.
  • Y si alguien no se atiene a las reglas, las pistolas de agua se van.

La Academia Americana de Pediatría aconseja que los juguetes que simulan armas no deben tener el aspecto de un arma real, sino colores brillantes y formas suaves, que no se presten a confusión. Además, las pistolas de juego que disparan agua u objetos, por blandos que sean, pueden causar lesiones en el ojo, según confirma la Academia Americana de Oftalmología, así que los chicos que las usan deben también llevar gafas de protección y estar supervisados por adultos. (F)