A principios de junio me hice una prueba rápida de COVID-19, la cual fue negativa. El 9 me vacuné con Sinovac. En apenas diez minutos me sentí normal, y el personal que estaba en el lugar me dijo que podía salir y tomarme paracetamol cada ocho horas. Así lo hice.

Al otro día tuve fuerte dolor de cabeza, fiebre y diarrea. Pensé que ya me pasaría, pero no, por lo que acudí al dispensario médico. Me sacaron muestras de sangre y una placa de los pulmones, manifestando que tenía una neumonía.

En los siguientes cuatro días el malestar fue más fuerte, hasta que me interné en el hospital para recibir tratamiento para el COVID y los pulmones. Estuve muchos días internado. Quiero saber si la vacuna pudo desarrollarse y producirme daños como el COVID. También recuerdo que en el punto de vacunación las medidas de bioseguridad fueron escasas: la persona que me inoculó no llevaba guantes, no se me tomó la temperatura ni la presión. ¿Lo que me pasó es responsabilidad del personal o fue una reacción propia de la vacuna?

Tyrone, Guayaquil

Estimado lector, existe la posibilidad de haber estado infectado desde antes, en razón de que una prueba rápida de COVID-19 no es diagnóstica de tener o no tener la enfermedad, sino de poseer o no anticuerpos.

La otra posibilidad, de haberse contagiado durante el tiempo de la vacunación (como dice en su carta), también es cierta. Y una tercera posibilidad, la más remota, es que usted tuviera un contagio después de haberse vacunado. Es lo que podría referir sin conocer mucho su caso.

Dr. Francisco Andino,

Infectólogo