Soy una madre desesperada porque tengo un hijo de 14 años que está en primero de bachillerato. Me preocupa que la mayor parte del tiempo se pasa jugando Free fire. Le pido ayuda ya que no sé cómo hacer para que lo deje. Los amigos le vienen a invitar para pasear en bicicleta o ir a pelotear y él no va. Soy ama de casa.

Anónimo

Estimada señora, comienzo por decirle que esta conducta se ha incrementado sensiblemente en este último tiempo de pandemia, por lo que no es poco frecuente entre los más jóvenes, aunque no por ello sea menos preocupante.

Al parecer, no ha logrado conseguir alejar a su hijo de los juegos cibernéticos y la frustración que ello le representa. Sin embargo, su caso no se puede solucionar con la puesta en práctica de algunas acciones o tips, con los cuales mejorar su conducta, es más complejo que eso. Y faltarían datos en su descripción que nos ayuden a corroborar un diagnóstico, como lo son las horas que el niño dedica a esta actividad y durante cuánto tiempo lo viene haciendo, así como las características de la relación parental que mantiene con ustedes (padres). El caso de su hijo nos muestra una conducta que por sus características se está convirtiendo en una adicción a los ciberjuegos.

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Sus comentarios sobre el niño, que no la obedece y no desea salir con sus amigos, prefiriendo quedarse en casa y pasar horas de su tiempo dedicados al juego, sacrificando su descanso mental y posiblemente también sus horas de sueño, como si estuviese “atrapado” o con la atención “capturada”, todo esto es un claro índice de un trastorno adictivo.

Esta conducta ha sido identificada y definida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el 2019 como un “trastorno” de tipo adictivo.

Una adicción se distingue de otras actividades humanas en el no poder renunciar o no poder controlar el tiempo que le dedica a aquello (juego), sin noción del tiempo. Y ante la solicitud e insistencia a dejarlo, de parte de otras personas (padres), se reacciona con irritabilidad, sentimientos de enojo y frustración, desinterés en actividades recreativas que antes disfrutaba. Como si estuviese “atrapado” por la actividad, que ahora ha pasado a ser su prioridad. Todo lo cual nos hace suponer que el niño está mostrando índices de adicción.

Un trastorno adictivo se da cuando existe la combinación de dos factores: pérdida de control de la actividad u hábito, sumado a seguir haciéndolo o consumiéndolo a pesar de las consecuencias negativas que esto puede acarrearle.

Por todo ello y al tratarse de un menor, que aún se encuentra bajo la responsabilidad y vigilancia de los padres, le sugiero que comience buscando ayuda profesional para usted (también para el padre, si está presente) para encontrar la orientación necesaria para gestionar su accionar, sobre la base del análisis de sus creencias, esquemas y reglas de familia, para así descubrir la manera más efectiva de guiar e influir sobre la conducta del niño y sus hábitos poco saludables, como también para descubrir las motivaciones inconscientes que subyacen en este trastorno.

Dra. Glenda Pinto Guevara.

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Psicóloga clínica. Máster TBE (Terapia Breve Estratégica)

Terapeuta cognitivo (T. Individual, Parejas, Familia, Adolescentes, Adicciones)

Teléfonos: (593) (4) 232-4066. Celular: 099-961-2322.