El río Conambo, que pertenece a la provincia de Pastaza, es una de las zonas más remotas y menos estudiadas de la Amazonía ecuatoriana. Se ubica en la selva tropical de tierras bajas y se une al río Pindo en la frontera con Perú para formar el río Tigre, el cual desemboca en el Marañón y finalmente en el Amazonas.

Sus aguas se caracterizan por su estado casi prístino, debido a su difícil acceso y escasa intervención humana. Esta condición lo convierte en un laboratorio natural clave para entender la biodiversidad amazónica, destaca el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) sobre estas particularidades identificadas en un estudio publicado en la revista científica PeerJ.

Esta investigación, que tuvo como objetivo elaborar el primer inventario integral de la ictiofauna de esta cuenca, la realizaron Jonathan Valdiviezo-Rivera, Fernando Sánchez, Daysi Gualavisi-Cajas, Fredy Nugra, Fernando Anaguano-Yancha, Betsy Chango, Jeaneth Mashian, Blanca Ríos-Touma y Gabriela Echevarría.

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Estos científicos son parte del Inabio, de la Universidad de las Américas, de Wildlife Conservation Society, de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana, de World Wildlife Fund y del Colegio de Ciencias Biológicas y Ambientales (Cociba).

Los investigadores documentaron por primera vez 118 especies de peces de agua dulce, que fueron agrupadas en 7 órdenes y 31 familias, de acuerdo con los resultados del estudio.

Estas son algunas de las especies de peces que fueron documentadas en el río Conambo, ubicado en la provincia de Pastaza. Foto: Cortesía del Inabio

Los registros de estos especímenes se basaron en la información de la localidad, hábitat y contexto hidrológico, prácticas pesqueras y documentación fotográfica en el Conambo, cuya información sobre la ictiofauna y la pesca en este río era inexistente hasta ahora.

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Estos 118 nuevos ejemplares se suman a las 2.406 especies de peces de agua dulce que se han identificado en la cuenca del Amazonas. De ellas, 1.043 son endémicas.

“La gran heterogeneidad de las condiciones ambientales, incluidos los gradientes climáticos e hidrológicos, junto con el tamaño de los hábitats, ha favorecido esta alta diversidad de peces”, señalan los científicos en la introducción del estudio.

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Este remoto río, reseña la investigación, nace en las laderas orientales de los Andes, fluye de este a sur, abarca 215 km de longitud y cubre un área de 7316 km2 en Ecuador.

Imagen del río Conambo, compartida en Google Maps por Galo Barahona.

Esta cuenca forma parte de los territorios de las nacionalidades achuar, zápara y shiwiar, quienes viven en pequeñas comunidades con prácticas agrícolas tradicionales que incluyen pequeños huertos con cultivos de mandioca y plátano.

Según el estudio, hay marcadas diferencias limnológicas a lo largo del cauce del río Conambo. En el tramo superior (en la comunidad de Kawao), las aguas presentan un pH promedio de 7,41, una conductividad específica de 73,7 µS/cm y una concentración de sólidos disueltos totales (SDT) de 45 ppm.

Se observa también -de acuerdo con la publicación- un cambio significativo en la química del agua en el tramo medio (en la comunidad de Yandanaentsa), donde el pH disminuye a 6,85, la conductividad baja a 39,2 µS/cm y los niveles de SDT descienden a 24,3 ppm.

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Y en el tramo inferior (en la comunidad de Juyuintsa) se indica que el pH continúa disminuyendo ligeramente hasta un promedio de 6,69, mientras que la conductividad aumenta a 43,4 µS/cm y los SDT a 26,6 ppm.

Estos siluriformes fueron identificados en el río Conambo: los nombres shiwiar y kichwa disponibles se incluyen como se muestra en el conjunto de datos. Shi: nombre en shiwiar, Ki: nombre en kichwa. (A) Trachelyopterus galeatus. (Shi: Puua). (B) Hassar orestis. (C) Oxydoras niger (Sh: Kuyukuyu, Ki: Turushuco). (D) Pariolius armillatus (Shi: Kumbautum). (E) Pimelodella Buckleyi (Ki: Tugsig) (F) Rhamdia quelen (Shi: Kumbautum, Ki: Cumbarama). Foto: Tomada del estudio publicado por la revista científica PeerJ

En cambio, a lo largo del cauce, se señala que las concentraciones de oxígeno disuelto se mantienen, oscilan entre 6,3 y 6,4 mg/L, con niveles de saturación que varían entre el 81 % y el 85 %.

Asimismo, la temperatura del agua también muestra poca variación longitudinal, entre 27,4 y 28,3 °C, de acuerdo con los resultados de las muestras tomadas en tres zonas longitudinales del río Conambo: baja, media y baja, en sus afluentes Nayakim Entza y Juyuintza, y en otros arroyos sin nombre.

Muestras de nuevas especies de peces

La investigación señala que las expediciones de pesca se realizaron durante dos fases hidrológicas: aguas altas (marzo) y aguas bajas (octubre), con el fin de capturar la variabilidad estacional en la presencia de peces y las prácticas de pesca, proporcionando una instantánea representativa de la composición de la comunidad y la dinámica pesquera.

El muestreo se dio en los tres segmentos del río Conambo. Los peces se capturaron utilizando 20 redes de enmalle (1–8 pulgadas), 10 anzuelos (1/0 a 8/0), cuatro cañas de pescar y dos redes de mano.

En cada zona altitudinal, las redes de enmalle y los anzuelos se dejaron suspendidos en el río durante 48 horas, y se revisaron cada cuatro horas, mientras que las cañas de pescar y las redes de mano se emplearon durante cuatro horas, abarcando segmentos de un kilómetro.

Estas son algunas de las especies de peces que fueron documentadas en río Conambo, ubicado en la provincia de Pastaza. Foto: Cortesía del Inabio

En pequeños afluentes del Conambo, donde no era posible usar redes de enmalle, se detalla que se utilizaron las raíces de la planta barbasco (Lonchocarpus utilis), las cuales se sumergían y agitaban como técnica de pesca ancestral, en segmentos de 200 metros.

Los investigadores también consultaron a 15 pescadores shiwiares y 48 pescadores záparas sobre los nombres de las especies de peces y sobre sus prácticas de pesca, las especies que capturaban y el arte de pesca, la biomasa extraída en kilogramos por especie, los hábitats acuáticos donde se realizaba la pesca y el periodo hidrológico.

Luego de la recolección de peces, ejecutada con el permiso previo del Ministerio del Ambiente, los especímenes fueron anestesiados en una solución de lidocaína al 10 %. En el campo, los peces fueron fijados en formaldehído al 10 % y posteriormente almacenados en etanol al 75%.

El siguiente paso fue catalogar y depositar los especímenes en el Inabio. Los especímenes fueron identificados por los coautores del estudio en el campo, y la especie fue corroborada o corregida mediante una revisión con claves taxonómicas en la Colección de Peces del Inabio en Quito. (I)