Un total de 118 especies de peces de agua dulce, agrupadas en 7 órdenes y 31 familias, fue documentado por primera vez en el río Conambo, una de las zonas más remotas y menos estudiadas de la Amazonía ecuatoriana.
Este primer inventario integral de la ictiofauna de esta cuenca fue desarrollado por Jonathan Valdiviezo-Rivera, Fernando Sánchez, Daysi Gualavisi-Cajas, Fredy Nugra, Fernando Anaguano-Yancha, Betsy Chango, Jeaneth Mashian, Blanca Ríos-Touma y Gabriela Echevarría.
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Ellos son investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), de la Universidad de las Américas, de Wildlife Conservation Society, de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana, de World Wildlife Fund y del Colegio de Ciencias Biológicas y Ambientales (Cociba).
Esta investigación, publicada esta semana en la revista científica PeerJ, destaca que la ictiofauna está dominada por los órdenes characiformes y siluriformes, típicas de la Amazonía; alta diversidad en familias como Characidae, Loricariidae y Cichlidae; registro de especies de interés ecológico, alimenticio y económico; y evidencia de que el inventario aún no está completo, lo que sugiere una diversidad aún mayor, apunta el Inabio.
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Esta entidad considera que los resultados revelan una alta diversidad biológica, la presencia de especies que no habían sido reportadas anteriormente en el país e incluso posibles especies aún no descritas por la ciencia.
A nivel mundial se han descrito formalmente más de 6.000 especies de agua dulce. Pero, reseña el estudio, las estimaciones señalan la existencia de entre 8.000 y 9.000 especies solo en Sudamérica. De estas, se han registrado 2.406 en la cuenca del Amazonas, de las cuales 1.043 son endémicas.
La gran heterogeneidad de las condiciones ambientales, incluidos los gradientes climáticos e hidrológicos, junto con el tamaño de los hábitats, ha favorecido esta alta diversidad de peces, detalla la publicación.
No obstante, el estudio menciona que la expansión de las actividades antropogénicas, como la agricultura, la exploración petrolera, la minería y la construcción de represas, en combinación con la sobrepesca “están amenazando las faunas de peces de agua dulce a través de la modificación del hábitat, la contaminación y la destrucción”.
Ante esta situación, la investigación justifica la necesidad de realizar inventarios más detallados de la ictiofauna. En el caso del río Conambo, no se tenía información sobre las especies y la pesca en este cuerpo de agua, en la selva tropical de tierras bajas de la Amazonía ecuatoriana.
El río Conambo, ubicado en la provincia de Pastaza, se une al río Pindo, en la frontera con Perú, para formar el río Tigre, que a su vez desemboca en el río Marañón y finalmente en el río Amazonas.
Este cuerpo de agua (Conambo) se caracteriza por su estado casi prístino, debido a su “difícil acceso y bajo nivel de intervención humana”, condición que lo convierte en un “laboratorio natural clave para entender la biodiversidad amazónica”, apunta el Inabio.
La investigación incluyó información entregada por pescadores de las nacionalidades shiwiar y zápara, quienes refirieron la importancia de las especies, las técnicas de pesca —con anzuelo y sedal, redes de lanzamiento y el uso de barbasco en pequeños arroyos— y los hábitats donde hallan a las especies.
Entre las especies reportadas por los pobladores shiwiar se incluyen Aequidens tetramerus, Potamorhina latior, Curimata aspera, Psectrogaster amazonica, Hoplias malabaricus, Brycon melanopterus, Rhaphiodon vulpinus, Serrasalmus gouldingi, Prochilodus nigricans, Gymnotus carapo, Cetopsis coecutiens, Oxydoras niger, Calophysus macropterus, Pimelodus blochii, Pseudoplatystoma punctifer y Sorubim elongatus.
Mientras que los pescadores záparas mencionaron 33 especies de varias familias, especialmente Pimelodidae y Characidae. Entre estos constan, por ejemplo, Potamotrygon sp., Electrophorus multivalvulus, Rhaphiodon vulpinus, Mylossoma albiscopum, Serrasalmus gouldingi, Prochilodus nigricans, Salminus iquitensis, Ancistrus malacops y Panaque.
Estos ejemplares son capturados en el cauce principal del río Conambo y en arroyos adyacentes.
Esta información, destaca el estudio, ofrece una nueva base para la investigación taxonómica, biogeográfica y ecológica en una de las regiones menos estudiadas de la Amazonía ecuatoriana, y respalda futuros esfuerzos para documentar y comprender la biodiversidad de agua dulce en la cuenca del Marañón. (I)