Los salmones nadan distancias más largas bajo los efectos de la cocaína, que al igual que otras drogas puede llegar a los ríos a través de las aguas residuales, reveló un estudio divulgado esta semana, en
La investigación conjunta de científicos de la Universidad Griffith de Australia y la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, divulgada el lunes, analizó cómo la droga afecta al movimiento de los peces silvestres en sus hábitats naturales.
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Los investigadores tomaron cien salmones silvestres del Atlántico en el lago Vattern de Suecia y les administraron cocaína y benzoilecgonina, un metabolito que la droga genera en el hígado- y luego rastrearon sus movimientos.
Determinaron que los peces viajaron 1,9 veces más distancia bajo los efectos de la droga que los que llevaban una vida sana.
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Los que estuvieron en contacto con el derivado también viajaron hasta 12,3 kilómetros más lejos, reveló el estudio.
“Cualquier cambio antinatural en el comportamiento de los animales es motivo de preocupación”, declaró a la televisión australiana ABC Marcus Michelangeli, del Instituto de Ríos Australianos de la Universidad de Griffith.
“Estamos encontrando en nuestros ríos concentraciones cada vez mayores no solo de drogas ilícitas, sino todo tipo de farmacéuticos”, indicó.
El uso de la cocaína ha subido en todo el mundo. La ONU reportó que unas 25 millones de personas usaron el estimulante en 2023, y se encuentra con frecuencia en las vías acuáticas.
Investigadores temen que la contaminación de las aguas con drogas comunes presente “un riesgo grande y creciente para la biodiversidad”.
Para el profesor Michael Bertram, de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, el estudio evidencia la necesidad de mejorar el tratamiento y monitoreo de las aguas residuales.
“Nuestro estudio indica que las drogas no solo son un tema social, sino también un desafío ambiental”, agregó. (I)