De pie frente al inmenso agujero que cavó en medio de su finca, el brasileño Antonio Silva trata de explicar por qué se convirtió de nuevo en buscador de oro en la Amazonía.
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La onza de oro alcanzó hasta $2.000 el año pasado.
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De pie frente al inmenso agujero que cavó en medio de su finca, el brasileño Antonio Silva trata de explicar por qué se convirtió de nuevo en buscador de oro en la Amazonía.
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