Una masa de aire frío de origen siberiano provocará a partir del 10 de abril un abrupto descenso de temperaturas en el norte de Italia, con caídas de hasta 15 grados en apenas 24 horas, en lo que meteorólogos consideran una de las anomalías térmicas más significativas del año.

El fenómeno afectará principalmente a la llanura padana, donde se anticipan condiciones inusuales para la primavera, incluidas posibles nevadas a baja altitud.

La situación responde al desplazamiento de una corriente de aire frío que permanecía estancada sobre Eurasia y que ha encontrado una vía de escape hacia Europa occidental.

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Especialistas relacionan este episodio con la Amplificación Ártica, un proceso que reduce el contraste térmico entre latitudes y debilita la corriente en chorro, facilitando incursiones de aire polar hacia regiones templadas. A ello se suman bloqueos atmosféricos, patrones de alta presión persistente que siguen siendo complejos de prever y que pueden amplificar la intensidad del enfriamiento.

En paralelo, el Mar Mediterráneo presenta temperaturas superficiales inusualmente elevadas, lo que actúa como una fuente adicional de humedad y energía. Esta combinación podría intensificar las precipitaciones y favorecer nevadas copiosas en áreas montañosas, pese al contexto general de calentamiento.

El brusco cambio térmico también podría tener efectos en la demanda energética, con un repunte inesperado del consumo de calefacción en plena primavera. Operadores del sistema deberán gestionar variaciones rápidas en la carga, en un contexto ya tensionado por la volatilidad climática. (I)