El metano es un gas de efecto invernadero (GEI) que, además de agravar la crisis climática, deteriora la calidad del aire y la salud humana. Tiene 80 veces más poder que el dióxido de carbono (CO2) para calentar el planeta y es responsable del 25% del calentamiento global actual, según Naciones Unidas.

Los rellenos sanitarios, donde se entierran los desechos de las ciudades, emiten este gas altamente contaminante. Sin embargo, el metano se puede capturar para producir energía. Una iniciativa para aprovechar este gas se implementó, a través de una alianza público-privada en 2016, en el relleno de Quito, donde llegan 2.000 toneladas de basura diariamente. El Municipio de la capital junto a la empresa Gasgreen firmaron un convenio para la instalación de una planta de energía eléctrica a partir de biogás, elaborado con metano.

La inversión ascendió a $ 13 millones. Con cinco generadores, esta planta actualmente produce cinco megavatios por hora. Esta planta, que es parte de las seis únicas operativas en Latinoamérica, fue calificada por el Mecanismo de Desarrollo Limpio, que es parte del Protocolo de Kioto, como una iniciativa que potencia los residuos sólidos como materia prima aprovechable.

Esta categoría le permitió obtener los Certificados de Emisiones Reducidas (CER). Estos bonos representan el derecho a emitir una tonelada de dióxido de carbono. Es decir, estos certificados son obtenidos por quienes reducen la emisión de GEI y se los venden a firmantes del Protocolo de Kioto que necesitan emitir gases por encima del límite permitido. De esta manera, se mantiene el balance establecido en el Protocolo.

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El jueves pasado se realizó la entrega oficial de los primeros CER para el Distrito Metropolitano de Quito y para Ecuador. En el evento participaron funcionarios de los ministerios del Ambiente, Energía y Recursos Naturales No Renovables, Producción, representantes de Naciones Unidas en Ecuador y concejales. Con esta entrega, actualmente Quito tiene un acumulado de 276.305 CER.

Esto es un motivo de orgullo para todos los quiteños y la población en general, porque esto está perfectamente alineado con el compromiso de la COP26 que es reducir en el 30% las emisiones de metano”, dice María José Ruiz, representante de Gasgreen.

Las instalaciones de Gasgreen cuentan con maquinaria traída desde Austria. Foto: Cortesía

Para que el proyecto sea calificado por Naciones Unidas se pasó por varias facetas, lo que implicó el monitoreo del proyecto por parte del ente internacional: “La entrega de los CER es un hito ambiental, ya que hasta aquí son los primeros y los únicos registrados para Ecuador. Este proyecto ha permitido la eliminación de 10.000 toneladas de metano”, indica Santiago Reyes, presidente de la compañía.

La basura que se recoge es vertida en unos cubos que luego se sellan. Cuando se empieza a generar el metano se lo capta a través de un sistema tecnificado, cuya maquinaria fue construida en Austria, que lo convierte en electricidad. Esta energía pasa al sistema nacional eléctrico y el Estado le paga una tarifa a Gasgreen.

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La compañía ha realizado un estudio para sustentar la ampliación de la planta eléctrica y aumentar su potencia a 9 megavatios. Con esto se eliminarían 16.000 toneladas de metano, es decir, 400.000 toneladas menos de CO2 en la atmósfera (lo que producen los automóviles en Quito anualmente). El cabildo quiteño ya ha dado la aprobación de esta ampliación, que tendría una inversión cercana a los cinco millones de dólares, y solo falta la del Ministerio de Energía.

Reyes indica que han realizado contactos con otros municipios de “ciudades con poblaciones altas” para aplicar la iniciativa en sus rellenos sanitarios. Las conversaciones van por buen camino, dice. (I)