Los problemas dermatológicos se han convertido en la segunda causa más común de consultas veterinarias a nivel global, reflexiona el veterinario Andrei Nascimiento. Aunque no representa una emergencia, tampoco es una molestia mínima: más allá de la incomodidad física, estas condiciones representan un reto para la salud emocional de la familia. Esto es porque el rascado constante afecta drásticamente la calidad de vida tanto del animal como de su dueño.

Nascimiento, líder técnico regional de animales de compañía de MSD Salud Animal en Latam, identifica cuatro categorías principales de alergias en perros:

  1. Ectoparásitos: Es la causa más frecuente y se produce por una reacción a la saliva de pulgas y garrapatas.
  2. Alimentaria: Desarrollada a lo largo de la vida del animal ante ciertas proteínas en su dieta habitual.
  3. Dermatitis atópica: Una condición de origen genético en la que el perro reacciona a alérgenos ambientales, como el polen y los ácaros del polvo.
  4. Por contacto: Se refiere a reacciones a sustancias químicas de limpieza, desinfectantes o picaduras de otros insectos como mosquitos.
Aunque cualquier perrito puede sufrir de esta condición, aquellos de las razas como el golden retriever, west highland terrier, yorkshire y perros braquicefálicos (los de caras chatas, como bulldog, pug, boxer) presentan una mayor predisposición genética. Foto: Pexels

Aunque cualquier perrito puede sufrir de esta condición, aquellos de las razas como el golden retriever, west highland terrier, yorkshire y perros braquicefálicos (los de caras chatas, como bulldog, pug, boxer) presentan una mayor predisposición genética, alerta Nascimento. Por el contrario, los perros mestizos o “de la calle” suelen ser los menos afectados.

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El síntoma primordial es el rascado intenso (prurito), que puede aparecer desde los 6 u 8 meses de edad. Nascimiento advierte que inicialmente puede no haber lesiones visibles, pero con el tiempo aparecen inflamación, enrojecimiento y pérdida de pelo, debido a que el animal se automutila por la desesperación que le provoca la picazón.

“Uno de los principales objetivos del tratamiento es la eliminación lo más rápido posible del rascado, para dar el confort necesario al perrito y dar al veterinario tiempo para hacer el diagnóstico”, destaca el médico.

Diagnóstico y tratamiento

El veterinario enfatiza que el tratamiento debe ser multimodal. Por ejemplo, un 75% de los perros atópicos también desarrollan otitis, por lo que se deben tratar las orejas, la piel y las posibles infecciones bacterianas o fúngicas de forma simultánea. Foto: Pexels

El diagnóstico es un proceso por etapas:

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  • Fase 1: Evaluación del historial y control estricto de parásitos.
  • Fase 2: Si no hay mejoría, se inicia una dieta de eliminación cambiando la proteína, durante 8 a 12 semanas.
  • Fase 3: Si persiste el rascado, se confirma la dermatitis atópica, pudiendo realizarse pruebas para identificar alérgenos ambientales específicos.

El veterinario enfatiza que el tratamiento debe ser multimodal. Por ejemplo, un 75% de los perros atópicos también desarrollan otitis, por lo que se deben tratar las orejas, la piel y las posibles infecciones bacterianas o fúngicas de forma simultánea.

Nascimento aclara que la dermatitis alérgica no es contagiosa para los humanos. Sin embargo, es necesario advertir sobre la sarna sarcóptica, la cual sí es transmisible al hombre y requiere pronta atención dermatológica humana.

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Asimismo, recuerda que la prevención de pulgas y garrapatas es una responsabilidad de salud pública, ya que estos parásitos transmiten enfermedades zoonóticas (infecciones) que afectan a los dueños, especialmente si conviven estrechamente con sus mascotas.

“La prevención por todo el año es fundamental, no solamente para los alérgicos, sino para todos los perritos, ya que hoy están 24/7 dentro de la casa durmiendo con nosotros o nuestros hijos”, señala el experto.

El especialista también es tajante respecto a los remedios caseros: no funcionan. Recomienda el uso de fármacos innovadores como los inhibidores selectivos de JAK-1, que permiten controlar el prurito de manera segura y eficaz a largo plazo, evitando los efectos secundarios de los medicamentos antiguos. En casos genéticos como la atopia, el tratamiento será vitalicio para garantizar que el perro viva sin dolor ni desesperación. (I)