En 1876 fue la última vez que observaron a la lagartija Anolis laevis, un singular reptil que destaca por su pequeño “apéndice” en el hocico, una característica extremadamente rara dentro de su género.
Durante más de un siglo se conocía solo un único ejemplar. Pero ahora esta especie ha sido redescubierta en los bosques montanos del departamento de San Martín, en el noreste de Perú, informa el Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador (Inabio).
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Este nuevo registro revela, según la institución, no solo su existencia, sino también la urgencia de proteger su hábitat. Los nuevos registros sitúan a la especie entre los 1.700 y 1.990 metros de altitud en bosques montañosos muy húmedos de la vertiente oriental de los Andes.
Pero estos ecosistemas se encuentran amenazados por la deforestación y la expansión agrícola. Ante ellos, los investigadores que participaron en este redescubrimiento proponen, detalla el Inabio, clasificar a esta especie en la categoría de en peligro, de acuerdo con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
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El Anolis es uno de los géneros de vertebrados con mayor riqueza de especies, con más de 400 descritas y distribuidas por el neotrópico, desde el sureste de Estados Unidos hasta el norte de Paraguay y por todo el Caribe, reseña EFE Verde en un artículo publicado en febrero de este año.
Con este hallazgo se demuestra, apunta el Inabio, que aún quedan secretos por descubrir en la biodiversidad de nuestra región.
Características de la especie revelan su evolución
Este reptil, conocido también como Anolis espadachín, es un ejemplar poco común. Los machos tienen un pequeño apéndice rostral en el hocico, similar a una diminuta probóscide.
Los investigadores destacan —apunta EFE Verde— que la presencia de la probóscide en esta especie representa un caso notable de evolución convergente, ya que estructuras similares han evolucionado de manera independiente en otras especies no emparentadas cercanamente.
EFE Verde describe que esta singular estructura del hocico solo está presente y es superada en otras dos especies de Anolis: Anolis phyllorhinus (Brasil) y Anolis proboscis (Ecuador).
Y aunque estas tres especies parecen similares a primera vista, señala que no están estrechamente relacionadas y los análisis filogenéticos recientes sugieren que sus probóscides evolucionaron de forma independiente.
El estudio documenta características morfológicas únicas, como una cresta dorsal distintiva y diferencias llamativas en la coloración del pliegue gular (papada) entre machos y hembras.
El Inabio participó en la investigación junto con la Universidad Tecnológica de Ecuador (UTE), Fundación Great Leaf, Rainforest Partnership, el Instituto Peruano de Herpetología (IPH) y la University of New Mexico. Los científicos que hicieron el redescubrimiento fueron Fernando Ayala-Varela, Pablo J. Venegas, Luis Alberto García-Ayachi y Steven Poe. (I)