Un equipo internacional de científicos identificó un inesperado foco de biodiversidad en el corazón del Chocó ecuatoriano, donde las comunidades de polillas gigantes no solo sobreviven, sino que alcanzan su mayor diversidad en bosques en regeneración.
La investigación, desarrollada en la Reserva Río Canandé, analizó cómo varían las poblaciones de polillas de la familia Saturniidae en distintos tipos de hábitat, desde áreas agrícolas hasta bosques primarios.
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El estudio registró 454 individuos pertenecientes a 63 especies, aunque las estimaciones apuntan a que la cifra real podría superar las 80 especies en esta región considerada uno de los puntos más biodiversos del planeta.
Uno de los hallazgos más llamativos es que la mayor diversidad no se encontró en los bosques primarios, como se creía, sino en zonas de regeneración temprana, con entre 1 y 21 años de recuperación natural.
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Los investigadores explican que estos ecosistemas jóvenes combinan especies de áreas abiertas con especies forestales, generando una comunidad más rica tanto en número como en funciones ecológicas.
A medida que el bosque madura, la composición de especies cambia progresivamente, aunque sin un aumento lineal de la diversidad. En contraste, las áreas agrícolas presentaron comunidades muy distintas y menos complejas.
El análisis también reveló que los bosques en regeneración funcionan como un punto intermedio en la recuperación del ecosistema, un patrón ya observado en estudios previos con aves y hormigas en la misma región.
Aunque las polillas Saturniidae han sido consideradas potenciales bioindicadores del cambio climático, el estudio concluye que no son especialmente útiles para medir el estado de recuperación forestal.
Los resultados, sin embargo, refuerzan la importancia de conservar tanto los bosques primarios como los secundarios, estos últimos con un papel clave en la restauración de la biodiversidad.
En regiones como el Chocó ecuatoriano, donde conviven agricultura y selva en un mosaico complejo, la regeneración natural emerge como una herramienta vital para sostener la vida silvestre.
Los científicos advierten que proteger estos ecosistemas es fundamental, no solo por su riqueza biológica, sino también por su rol en el equilibrio climático global. (I)