Un proyecto ecológico chino plantó árboles alrededor del desierto de Taklamakan. A pesar de considerarse uno de los terrenos más áridos y carentes de condiciones para la supervivencia de plantas, un estudio habría sugerido que esta iniciativa estaría empezando a dar frutos.
“Hemos descubierto, por primera vez, que la intervención humana puede mejorar eficazmente la captura de carbono incluso en los paisajes áridos más extremos, lo que demuestra el potencial para transformar un desierto en un sumidero de carbono y detener la desertificación”, dijo Yuk Yung, coautor del estudio, a LiveScience.
Cabe destacar que durante mucho tiempo esta zona habría sido considerada como “vacío biológico” por el predominio de arenas movedizas. Desde hace décadas, el gigante asiático ha implementado programas de ingeniería ecológica destinados a frenar la desertificación, incentivar la plantación y reducir las tormentas de arena.
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¿Cuáles fueron los resultados del estudio?
Tras el análisis de los indicadores del desierto de Taklamakan, científicos concluyeron que este territorio está absorbiendo más dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera del que está liberando. En consecuencia, se estaría convirtiendo en un sumidero de carbono estable.
“La tendencia de reverdecimiento observada sugiere un impacto climático significativo, ya que el aumento de la absorción de CO₂ en zonas áridas podría influir en la dinámica climática regional e incluso global”, detalló el informe oficial, publicado en la revista científica PNAS.
El equipo de expertos, encabezado por Salma Noor, Xun Jiang y Xinyue Wang, sugirió que esta área desértica constituye un modelo para la mitigación del cambio climático, por medio de soluciones basadas en la naturaleza e ingeniería ecológica.
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