María Valencia Reinel es una especie de nómada musical. Nació en Guayaquil hace 34 años, empezó a estudiar música (primero fue la batería), se fue a Quito de vacaciones y terminó tocando con la filarmónica de la Fundación Orquesta Sinfónica Juvenil del Ecuador (Fosje).

“Yo había llevado a casa de mi hermana en Quito la trompeta (que era mi hobby, nunca la quise de una manera profesional), y no sabía que en el edificio vivía el director de la filarmónica. Me conoció y me invitó a un ensayo; fue increíble, me quedé dos semanas y le dije a mi mamá: ‘Espérame, que me voy a demorar todavía’”. Pasó un mes, al final del cual llegó un cheque y una audición para entrar oficialmente en la orquesta.

Unos años después pasó a Caracas, “por un intercambio en el sistema de orquestas, que me revolucionó la vida”, a tocar con la Banda Sinfónica Juvenil Simón Bolívar.

Y luego, María llegó a Europa, nuevamente por vacaciones. Decidió quedarse a estudiar en el conservatorio de Ámsterdam. Logró entrar, pero la adaptación fue difícil. Cara la vida, caro el conservatorio, muchísima gente queriendo hacer música de manera profesional. “Honestamente, pagarme la licenciatura era difícil”.

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Aplicó en un lugar distinto, el conservatorio Giuseppe Verdi de Milán, donde estudió dos másteres en trompeta, el segundo de ellos en la versión barroca (antigua), y cambió su enfoque. “Empecé a trabajar, a colaborar con orquestas”. En 2019 la contactaron de la International Trumpet Guild para presentarse con este instrumento en Miami. “Esto —pensó— tiene que ser una señal”.

María Valencia con uno de sus instrumentos: la trompeta barroca. Foto: Cortesía

Enseñando música a todas las edades

La trompeta es un instrumento que María considera poco conocido en Latinoamérica, pero ella quiere que empiece a descubrírselo. “Se pueden tocar obras de estilo barroco con la trompeta moderna, pero es impactante oír la música con los instrumentos de su época”.

Apenas llegó al conservatorio de Milán, María empezó a trabajar allí mismo, en el programa CPSM, que ofrece cursos de música por las noches para adultos que en la edad escolar no lograron acercarse a un instrumento.

Y pronto estaba inmersa en algo más: el proyecto educativo Trombalandia, con Ricordi, la escuela musical privada más grande de Italia.

Para explicar el nacimiento de Trombalandia, María vuelve a Venezuela, al sistema de orquestas creado por el músico y educador José Antonio Abreu, con su estructura de aprendizaje piramidal. “Aprendes algo y lo enseñas a alguien que sabe un poco menos”. Esto ha sido replicado en muchos países latinoamericanos, pero también europeos. “Ricordi tiene ese mismo lema”.

Una de las clases del proyecto educativo Trombalandia. Foto: Cortesía

La escuela italiana envió a María a las escuelas públicas, a hacer demostraciones y reclutar a niños a los que les gustase la trompeta. Los que decidieron quedarse entraron a formar parte de una orquesta infantil. Muchas eran niñas.

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“Quiero cambiar la manera de llegar a los niños. Todo el mundo piensa que es un instrumento pesado, para hombres”. Pero eso ha cambiado. “Hay muchísimas mujeres tocando instrumentos de metal ahora”.

En junio del año pasado, Trombalandia Trumpet Ensamble debía presentarse por primera vez. No pudieron por el confinamiento, pero se han mantenido gracias a las clases virtuales. Los alumnos están en diferentes ciudades de Italia y van desde los 5 hasta los 12 años. María, enfocada en la enseñanza, también hace trabajo propedéutico con niños de 1 a 4 años. Da clases a adolescentes y a adultos, y colabora con la Aimart (Academia Internacional para la Alta Formación en la Música y las Artes Escénicas), de Roma. “Llevo mi concepto donde me den la plataforma”.

El delicado balance de lo presencial y lo virtual

Este punto es importante, porque si bien los alumnos en Milán pueden elegir entre clases presenciales o virtuales, en el momento de esta entrevista todos los teatros de la ciudad estaban aún cerrados, con toque de queda indefinido. María, que ha formado parte de una compañía de opereta, de la sinfónica Giuseppe Verdi y de otras asociaciones y ensambles creados por proyectos, sobre todo con el Teatro Social de Como, extraña los conciertos.

¿Qué hacer? “Tienes que mantenerte motivado, tocar bien, seguir estudiando, no puedes quedarte atrás. Es un juego delicado”, que María ha jugado con la ayuda de su equipo de grabación en casa, con piezas que luego comparte en sus cuentas de Instagram (@marytrompeta) y YouTube.

La trompetista no desestima estas plataformas. Por ellas, este año participará por tercera vez en la conferencia International Trumpet Guild (ITG) el próximo junio, con la sesión La enseñanza de la trompeta en edades tempranas.

ITG es una agrupación de trompetistas de todo el mundo, formada en 1975. Y es un gran escenario. “Es una semana de encuentro en la que hay de todo: clases magistrales, charlas, exposiciones, conciertos…”, una oportunidad de networking única a la que llegó en 2019 porque personas cercanas a la organización vieron los videos de sus niños de Trombalandia. “El poder de las redes”, comenta.