A fines de julio pasado, la fotografía tomada por un guayaquileño fue seleccionada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como una de las cinco mejores del mundo en el campo ambientalista. La gráfica ganó en la categoría El camino de acción: construir resiliencia a las vulnerabilidades, mostrando a un joven cangrejero de la comuna Sabana Grande (cantón Guayaquil), quien se asoma en medio del enredado manglar.

Cangrejero de la comuna Sabana Grande (cantón Guayaquil). Foto: Juan de Dios Morales, ganador con esta imagen de un concurso de la Organización de las Naciones Unidas. Foto: El Universo

Ese fotógrafo es Juan de Dios Morales, quien con esa imagen participó en Good Food for All (“Buen alimento para todos”), campaña lanzada por la ONU en el marco de la Pre-Cumbre 2021 de Sostenibilidad Alimenticia en Italia. “Fue increíble quedar como ganador y tener la capacidad de dar a conocer más sobre Guayaquil. Esta foto fue uno de los resultados del proyecto realizado para The Nature Conservancy-Ecuador. Fue una alegría poder contar con una imagen tan poderosa visibilizada en Roma y en las Naciones Unidas. Fue la única foto del continente americano que ganó. Las demás fueron de Asia”, indica este consultor ambiental graduado en Ecología Aplicada, quien estudió una maestría en Gestión Ambiental en la Universidad de Melbourne (Australia).

Él implementa su trabajo en Guayaquil a través de una entidad que fundó, The Wild GYE Initiative (La Iniciativa del Guayaquil Salvaje).

¿Cómo comenzó su interés en la biodiversidad de Guayaquil?

Toda la vida me ha gustado la naturaleza. Fui fan desde los 15 años del famoso “Cazador de Cocodrilos”, Steve Irwin. Pero todo comenzó en el Yasuní. Tenía 23 años, recién graduado en Ecología Aplicada. Ahí viví dos años trabajando como uno de los administradores de la Estación Científica Tiputini, de la Universidad San Francisco de Quito. Vi la necesidad de vincular la biodiversidad encontrada en zonas urbanas, en parques, en áreas naturales cercanas a las ciudades, para que la gente reconozca la biodiversidad local y así poder generar acciones y empatía que puedan proteger aquello que quedaba a 600 kilómetros de distancia, aquella selva amazónica de la Reserva de Biosfera del Yasuní en Ecuador. Estudié mi maestría en Gestión Ambiental en la Universidad de Melbourne, Australia, enfocándome en ciudades sostenibles y ecología urbana. Ahora vivo en la Perla.

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¿Qué tipo de animales llaman más su atención y por qué?

Todos. Y no solamente animales, la plantas y hongos también me encantan. Todos se complementan mucho. Eso nos falta a los humanos. Pero si tuviese que elegir a uno... me iría por el cocodrilo de la costa (el reptil más grande de Guayaquil), el mochuelito del Pacífico (el buhito más pequeño) y el gavilán dorisgris (ave endémica del Ecuador).

Cocodrilo de la costa. Foto: The Wild GYE Initiative / Juan de Dios Morales (cortesía). Foto: El Universo

Pero les he agarrado mucho aprecio a las avispas cazadoras de tarántulas, a las tarántulas, a los escorpiones, ya que son elementos importantísimos para nuestras experiencias de los fines de semana llamada “Noche de Bichos”, de The Wild GYE Initiative. En el caso de las plantas, pues el ceibo y el pigio, que son característicos, pero hay el ceibo macho (Pseudobombax guayasense), creo es el árbol más guayaco que existe aquí. Así hay un sinnúmero de especies elementales no solo para conservar, sino para contar historias y tener experiencias.

¿Cómo se inició en la fotografía y combinó ambos intereses?

Desde los 21 años. Mis papás me regalaron una cámara Nikon un mes antes de irme a vivir por 3 meses a las encantadoras Galápagos. Allá estudié parte de mi carrera de ecología marina. Comprenderán que fue el mejor sitio. Mis padres supieron lo que yo quería y quiero estar trabajando para National Geographic como fotógrafo de naturaleza o documentalista de conservación de la biodiversidad. Un sueño que se cumplirá por destino y esfuerzo. Desde entonces no he parado. He estado en la Gran Barrera de Coral (Australia), las prístinas selvas en Borneo debajo de orangutanes, en Sri Lanka al frente de leopardos, en Indonesia al frente de dragones de Komodo y en la Antártida al frente de pingüinos. A pesar de todos estos sitios espectaculares, la biodiversidad de Guayaquil sigue siendo impresionante. Sacaremos un libro fotográfico de ese Guayaquil salvaje, muy pronto.

¿Cuándo creó The Wild GYE Initiative y con qué propósito?

En el 2017, al regresar de Australia y luego de vincularme con la Municipalidad de Melbourne, aprecié el potencial de la ecología urbana en las ciudades. Así participé en la 13.ª Conferencia de las Partes (COP 13) del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) de la Organización de las Naciones Unidas, en Cancún, México (diciembre del 2016). Identifiqué muchas oportunidades para Guayaquil. Por eso creé The Wild GYE Initiative (WGI), entidad que tiene tres ejes de acción: descubrir a través de la ciencia y el ecoturismo, difundir mediante acciones educomunicacionales e integrar los ejes anteriores en la necesidad de crear una Perla verdaderamente sostenible, convirtiendo la biodiversidad en el elemento más relevante para el mejoramiento económico de la ciudad.

¿Qué actividades han realizado desde WGI??

Nuestro magnánimo proyecto de cámaras trampa en el bosque seco tropical más biodiverso de Guayaquil, el Bosque Protector Cerro Blanco, el ‘Yasuní guayaquileño’ como lo he nombrado, es la espina dorsal de WGI. Las cámaras trampa han tenido registros fotográficos históricos y han contribuido en acciones de control y vigilancia, ya que ahí ingresan cazadores y taladores ilegales.

Ocelote captado por una cámara trampa en el Bosque Protector Cerro Blanco. Esos dispositivos toman fotografías al detectar el movimiento de la fauna. Foto: The Wild GYE Initiative / Juan de Dios Morales (cortesía). Foto: El Universo

Detrás de todos esos descubrimientos hemos creado dos libros: Descubriendo el bosque seco tropical con los mamíferos de Cerro Blanco y Aves de Cerro Blanco, que son elementos inclusivos y didácticos de nuestro programa educativo Cámaras para Conservar, Cámaras para Educar.

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Libro “Descubriendo el bosque seco tropical con los mamíferos de Cerro Blanco”, de Juan de Dios Morales. Foto: Cortesía. Foto: El Universo

¿Qué programas tienen para el interés del público?

La pandemia abrió los ojos al mundo sobre cuán necesario es tener una vida sana cerca de la naturaleza. The Wild GYE Initiative creó el programa paraguas de experiencias Vamos al Bosque, que cuenta con el proyecto Noche de Bichos, con el propósito de acercar a las personas a nuestros asombrosos insectos. Sin dudarlo, mucho más enriquecedor que estar encerrado en el cine. La verdad que es fenomenal el impacto producido en nosotros luego de dos horas de experiencia. Bosque Cultura, en cambio, mezcla el arte y la conservación de la biodiversidad para crear una cultura sostenible en la vía a la costa mediante el fortalecimiento de las actitudes y los anhelos de los residentes para hacer que este sector se convierta en el más sostenible de la ciudad.

¿Considera que Guayaquil tiene un problema o conflicto por resolver en biodiversidad?

Sí. Los guayaquileños/as deben saber que vivimos en una de las 33 ciudades emergentes de todo el mundo que se encuentra en un “punto caliente de biodiversidad”. Además, que tenemos dos ecosistemas en “peligro crítico”, de acuerdo con los estándares de medición de la Lista Roja de Ecosistemas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): el bosque seco tropical y el manglar. Las amenazas tienen varias escalas, pero todo parte por un problema de ordenamiento territorial paisajístico, por la inexistencia de plan maestro de desarrollo suficientemente socializado y con acciones que sean mancomunadas.

¿Cómo está la situación de la fauna en esta zona?

Guayaquil está sufriendo la sexta extinción masiva de especies. Primero peligra el jaguar (Panthera onca), por ahí van los papagayos de Guayaquil (Ara ambiguus guayaquilensis), tenemos a uno de los 25 primates más amenazados del mundo, el capuchino de la Costa (Cebus aequatorialis). Hacemos monumentos, pero hay que destinar mucho más fondos en la conservación de aquellas especies. Guayaquil tiene que invertir financieramente en ciencia para crear fundamentos que permitan enriquecer nuestra forma de vender a esta bella ciudad. Quienes nos visitan quieren escuchar historias no solo coloniales, sino también de historia natural. Todas las generaciones queremos historias.

Contacto y propuestas de aportes voluntarios para continuar con esta labor: wildgyeinitiative.com, wildgyeinitiative@gmail.com.