Detrás de esa sonrisa aún juguetona y en medio de unas nacientes canas que han empezado a enmarcar su rostro a sus 42 años, el cantante Jorge Luis Ávila se perfila a sí mismo como un hombre muy determinado y de fuerte carácter.

Gracias a eso, tras casi 20 años de trayectoria, puede ver hacia atrás sin lamentarse por sus errores, ni jactarse de sus aciertos. La energía de Jorge Luis del Hierro, como es más conocido para el público, se enfoca en el presente y en conquistar los objetivos para su vida, su familia y su carrera artística que todavía tiene mucho que ofrecer.

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El querido artista está disfrutando su más reciente lanzamiento, Pa’ mí, una cumbia pop muy coqueta y muy especial, porque finalmente ve la luz luego de ser concebida justo cuando explotó la pandemia por el coronavirus. “A veces los artistas nos quedamos en un limbo, sientes que no fluyes y estás traumado por lo internacional, pero tienes que encontrar las canciones. Me gusta el proyecto, porque con él saldrán otros temas”, promete el intérprete guayaquileño durante esta entrevista que tuvo lugar en el estudio fotográfico de su esposa, María Fernanda López, ‘Nana’.

En frente a su novia de “toda la vida”, la madre de sus hijos y la única que enfoca su lente para retratarlo, Jorge Luis no titubea en puntualizar que en medio de sus sueños musicales, su familia, por supuesto, es su prioridad.

Jorge Luis del Hierro dice que le asienta estar en los '40'. Foto: Cortesía JLH

Jorge Luis Del Hierro dice ‘Te amo para siempre’ en versión salsa

¿Cómo te encuentra esta nueva etapa musical?

Es increíble, siempre digo que la edad te asienta, como persona, como compositor, como productor. Desde el 2018 que no sacábamos canciones comercialmente, la última comercial fue Te amo para siempre, y ahí sacamos unos temas con Aladino y con Juanita Burbano que grabé con la Filarmónica. Yo, feliz con mis canas. A esta edad uno sabe exactamente lo que quiere, lo que necesita, no anda perdiendo el tiempo. Cuando esos objetivos están superclaros, eso, más buenas canciones, más una buena promo, las cosas deberían de caminar, pero todo está tan inundado de cosas internacionales que es difícil volverse a meter.

¿Y sientes una mayor madurez para afrontar esa parte de la escena musical?

La madurez es totalmente necesaria. En este negocio necesitas madurar. Si en algún momento de mi carrera yo produje mucha venta de shows, comerciales de televisión… esos son ingresos. Si tú no estás maduro para manejar esos ingresos, los vas a perder. Eso le reprochan mucho a los artistas, a los futbolistas, a mucha gente en diversas profesiones. Cuando la gente tiene momentos de afluencia lo primero que hace es viajar a París, comprarse un Mercedes Benz, pero se termina el momento de afluencia y te fregaste.

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¿Y cómo aprovechaste tus momentos de afluencia?

Sí he perdido muchísima plata, pero he sido superdiligente con mi dinero. Y he podido invertir en bienes raíces, he podido hacer inversiones de muchos tipos.

¿Qué te ayudó en esos momentos?

Estudiar. Yo estudio siempre. No terminé nunca la universidad, estaba estudiando lenguas y lingüística, pero luego sentí la necesidad de estudiar gestión y administración de empresas, y estudié administración de empresas familiares. Ahora poco hice un curso de gerencial. La carrera artística es una empresa. La gente tiene que olvidarse que el artista solo sabe cantar. Un artista es un activo, sus activos son sus canciones, sus conocimientos.

Solo fui descubriendo dónde tenía que meter el dinero, porque no lo entendía al principio. La fama es una cosa naturalmente bacán y extraña, porque es efímera también y eso toca cacharlo y no todo joven artista lo entiende.

¿Tuviste tus golpes de realidad con la fama?

Tuve un crecimiento cristiano y ese siempre fue mi ancla a tierra. Siempre le digo a la gente que trabaja conmigo, uno puede ser bobo de vez en cuando, pero no para siempre, en algún momento debes darte cuenta de que estás fallando y recapacitar. Sí, claro me estrellé. Hace más de diez años soy independiente, y decidí que si yo me estrellaba, me estrellaba solo.

Las nuevas tendencias de la música ahora usar letras más explícitas y crudas.

Si lo hiciera fuera falso. Aparte que está en contra de los principios míos y de mis hijas. La gente ha cambiado. Muchas fanes empezaron siendo niñas, luego crecieron, se casaron y tienen otras prioridades. Pero un artista nunca cambia su esencia.

¿Qué buscas en esta nueva etapa musical?

Si Dios me da la oportunidad de hacer promoción en otros países, vamos a hacerlo. Pero si tú me pones a elegir eso contra la familia o perderme a mis hijas, voy a preferir quedarme cerca de casa.

Jorge Luis Del Hierro: Tenía que reinventarme y volver a creer

Si pudieras señalar un problema de los artistas ecuatorianos, ¿cuál sería?

Puede ser la unión. Somos muy desunidos, a pesar de que tratamos de estar lo más ligados posibles. Y los medios también son muy desunidos para consumir los artistas locales.

¿Y qué hace falta para que crezca?

Mucha decisión política, leyes que afirmen la industria ecuatoriana musicalmente hablando. Hay muchos gestores culturales, muchísimos, que no son reconocidos. Eso es falta de conocimiento desde los políticos y los medios. Por ejemplo, un productor de televisión pudiera poner un número uno así (chasquea), le da un mes y levantamos la industria.

Después de casi 20 años de carrera, ¿a qué le debes no haber estado en alguna polémica?

Creo que soy miedoso para el relajo (risas). Siempre evito el problema, porque no quiero ser explosivo. Pero para alcanzar muchas metas se necesita un carácter fuerte, sin pisar a alguien más. Cuando estoy trabajando soy muy serio y estricto. Por eso me han dicho que soy divo, pero no me siento así.

¿Cómo valoras tu trayectoria?

Es increíble y a la vez chocante. Tienes que aprender a jugar con lo que pasa cuando estás pegando y lo que pasa cuando no estás pegando. Es difícil volver a levantarse y volver a ser número uno. Si me ponen en el top lo máximo, lo voy a hacer lo mejor posible para estar ahí.

Jorge Luis durante un viaje en Estados Unidos. Foto: Cortesía JLH

Jorge Luis del Hierro, un hombre de familia muy “engreidor”

El día que Jorge Luis Ávila y María Fernanda López se casaron en el 2010 algo se apagó en sus seguidoras, bromea el cantante. Para muchas fanaticadas, el artista es su amor platónico, pero lo cierto es que el corazón de Jorge Luis siempre le perteneció a Nana, desde que ella tenía 15 años y él 17. Su historia de amor surgió cuando se conocieron en la iglesia y ella se enamoró del cantante de la banda del templo.

De eso ya hace 25 años, sí, 25 años, donde han tenido tiempo suficiente para conocerse “al revés y al derecho”, como suelen decir. Y lo más satisfactorio, agregan, es que pueden seguir aprendiendo el uno del otro en una de las facetas que más disfrutan juntos: ser padres de Noelia y Olivia, de 9 y 6 años, respectivamente.

Con ellas han descubierto nuevos roles. Ese Jorge Luis estricto y exigente en su oficio resulta que es el papá más chocho y engreidor del planeta; Nana que se percibe muy carismática y extrovertida, es la regañona. Todo es en función del desarrollo de las pequeñas. “Cuando hay una familia establecida uno piensa en conjunto, ya no piensa en uno o en dos”, defiende Nana.

Jorge Luis Ávila y María Fernanda López se casaron el 14 de agosto del 2010. Este lunes cumplen 13 años de matrimonio. Foto: Cortesía JLH

‘Mami’ y ‘Gracias mamá’, las canciones que interpretan Noelia y Olivia, las hijas de Jorge Luis Del Hierro

Dicen que los noviazgos muy largos tienen matrimonios muy cortos. ¿Cómo vencieron ese estereotipo?

Porque es un estereotipo, estamos fuera del porcentaje. Siempre lo hemos escuchado. Personalmente quisiera estar siempre lejos de esa estadística, de los divorcios. Por eso en Te amo para siempre dice “que dure lo que tiene que durar”. Cuando decidí casarme, decidí que la mamá de mis hijas sea Nana. Y ser papá es increíble y carísimo (risas).

¿Cómo es su día a día?

Tenemos mucho tiempo para las niñas. Nos levantamos a las 6 y Nana las va a dejar a la escuela. Cuando yo puedo las voy a ver. Están en clases complementarias de tenis, gimnasia, Noelia es la cantante de la escuela, no escatimamos en eso. De ahí yo hago oficina hasta las 20:00.

¿Cuál es el secreto para los diez primeros años de matrimonio?

JL: Respetar los espacios de cada uno, que ella respete mi carrera es importantísimo.

MF: No todo ha sido color de rosa ni todo ha sido fácil, pero trabajamos juntos en todo. Nos hemos sabido complementar y sacar las cosas adelante.

Las niñas de la casa: Noelia y Olivia, que heredaron el don del canto de su padre. Foto: Cortesía JLH
¿Alguna vez tuvieron alguna situación donde una fanática se ha querido propasar o se ha comportado de forma inapropiada?

JLH: Una vez una chica estaba dentro de mi edificio. Una chica estaba parada fuera de mi departamento.

MF: Hace años. A mí me hacían horrores. Una vez en una firma de autógrafos, era tal la cantidad de gente, que yo me guarde con el equipo. Pero en un rato voy al baño y me habían estado siguiendo. Salgo y una chica me acorrala y me dice “Tú eres la novia de Jorge Luis”, como que hubiera sido algo mal. Yo lo negué tres veces, me agaché y corrí.

¿Cómo es Jorge Luis como padre?

MF: Chochísimo, demasiado acolitador con las niñas que a veces me da coraje, yo las reto y él las engríe, les hace juego, les canta. A mí me ven como la bruja (risas). Él es la parte más tierna.

¿Qué han aprendido el uno del otro?

JL: Con Nana se aprende todos los días. A mí me gusta lo talentosa que es y a pesar de que se siente dura con las niñas, eso a mí me da seguridad de que las niñas están muy bien cuidadas por ella.

MF: Él siempre trata de impulsarme y que sea mejor en lo que hago. Él me compró mi primer equipo de fotografía y armamos un estudio. Ya había estudiado diseño gráfico y él me impulsó en la fotografía.

¿Qué aprendizajes desean para sus hijas?

MF: Nosotros queremos construirles el camino para que sean independientes, a sobrevivir, por eso les damos las mejores herramientas. Pero también tratamos de enseñarles que en la vida todo tiene su valor, que hay que lucharlo también.

¿Qué opinan de que sus hijas también canten?

MF: Me gusta porque Noelia tiene una personalidad arrolladora, tiene talento. Me encanta que en el colegio la tomaron en cuenta solita. Desde los 5 años está en la banda del colegio. El profesor me pidió una reunión para hablar sobre ella y él no sabía quién era el papá, y se quedó boca abierta, cuando lo vio a Jorge Luis (por su nombre artístico no lo habían relacionado). En ese momento entendió todo (risas). Ella solito brilló, eso es lo bonito. Y sabe que canta bonito, pero no quiero que se me haga creída.

JL: Ella sí se hará diva (risas).

¿Y esperaban que al menos uno de sus hijas cantara?

MF: Ella de chiquita antes de hablar ya tarareaba y se inventaba canciones, estaba afinada. Y la más chiquita, Olivia, todavía no tiene la garra de Noelia, se muere la vergüenza de cantar. Claro que nos da ilusión, pero este medio es muy duro. No nos imaginamos llevándolas a concursos y cosas así. Sentimos que es mucha presión para ellas.

La vida les ha dado dos niñas, ¿esperan también tener un niño?

MF: No. Me quedé con las ganas. El mundo ya no está para tener tantos hijos.

Como una persona de fe, ¿en todos estos años has sentido tu fe tambalearse?

JL: La fe es una lucha constante. Pero creo que hemos tenido una buena base, salimos de la misma base y eso lo ves reflejado en los frutos y en las niñas. Si no fuera un padre ausente… Todo estuviera disperso. De ley se tambalea, pero siempre es bueno regresar. (E)