El matrimonio le da a la pareja la oportunidad de compartir la vida y juntos enfrentar los temores, los desafíos y los misterios que encontrarán en el camino. También les hará reconocer y aceptar sus debilidades, que con el paso del tiempo aprenderán a superar o a adaptarse. En el mejor de los casos, desarrollarán mutua confianza y dependerán el uno del otro.

En un porcentaje de los matrimonios, sin embargo, no se logra este equilibrio porque uno de sus miembros (el dependiente) siente que necesita intenso apoyo y protección de parte del otro, y este (el codependiente) siente que ser necesitado por su pareja es su misión en la vida para sentirse realizado.

Es una relación muy disfuncional porque a menudo implica abuso, que puede llegar a ser físico, de parte del dependiente, y una gradual pérdida de la autonomía, la identidad y la autoestima en el codependiente.

En el caso típico encontramos a un marido con problemas de alcohol o drogas que le hace la vida difícil a la esposa, pero esta se compadece de él, sufre con él, “lo comprende” y hace que su vida gire alrededor de complacerlo, postergando o negando sus propias necesidades. Elige no ver la realidad. Tiene mucho temor a ser rechazada, y se siente responsable de la felicidad de él, situación que él manipula para acentuar la codependencia. A menudo ella disimula sus desatinos ante los demás, mintiendo para excusarlo en sus ausencias en el trabajo, minimizando y justificando sus exabruptos.

Por supuesto que esta actitud no corregirá la adicción, más bien la prolongará al no ser realista y buscar ayuda profesional. Es muy probable que ella provenga de un hogar donde hubo adicción y donde aprendió a tolerar comportamientos disfuncionales por miedo a ser ignorada o sufrir agresiones.

El codependiente necesita mucha ayuda profesional. La base de la terapia individual es el fortalecimiento de su autoestima y amor propio. También se debe establecer y hacer respetar límites (dónde terminan los derechos del otro y dónde empiezan los suyos) para protegerse de daños emocionales o físicos. Luego, con más asertividad, podrá persuadirlo a participar en terapia de pareja. (O)