En los últimos años, los colegios del Ecuador han visto crecer un fenómeno silencioso pero profundamente dañino: las cuentas privadas o “cuentas F”, espacios anónimos creados por estudiantes para publicar chismes, rumores o burlas sobre sus propios compañeros. Aunque muchos adolescentes las ven como entretenimiento, la realidad es que estas prácticas están generando un impacto emocional serio en quienes son expuestos.











